Archive for the ‘General’ Category

Cómics imprescindibles: Orson Welles conoce a Superman

septiembre 9, 2013

La vida en Metrópolis no debe ser fácil, y mucho menos para los periodistas. Si ya es difícil en un país como el nuestro, cualquiera se imagina lo que debe ser vivir en una ciudad del universo DC, donde la fina línea entre la realidad y la locura campa a sus anchas. Esto es, si en España llamas a la policía diciendo que un monstruo intergaláctico se está pegando de leches con su clon malvado de una realidad paralela justo encima del tejado de tu instituto te cuelgan, no sin antes cogerte el número para avisar al psiquiátrico de guardia y, ya que estamos, llamar a los de Callejeros para advertirles que aquí tienen otro programa (ah, locos y prostitutas, ¿qué sería de la televisión española sin vosotros?). En Gotham o Metrópolis esto debe ser el pan de cada día, por lo que inventarse falsos sucesos para no ir a clase o a trabajar es demasiado sencillo como para no hacerlo (“¡Superman me destrozó el coche y no puedo ir al curro, jefe!”, “¡Aviso de pelea entre Green Lantern y el Detective Marciano en el colegio Bruce Wayne! ¡Día libre!”, “¡A Wonder woman se le ha caído el bikini y hay ataque de baba adolescente en Gotham!”, “¡Hemos encontrado un superhéroe carismático de DC aparte de los tres principales! ¡Repito, manden refuerzos!”). A estas alturas, se supone que en el Daily Planet ya deberían haber aprendido que hay avisos que pueden creerse y otros que no. Por ejemplo: Batman vengándose por enésima vez de la muerte de sus padres es algo que podría ser real. Bizarro volviendo a la tierra para saludar a su homónimo, sin duda. Joker bailando una sardana encima de una sardina y riéndose él mismo del chiste, quién sabe. Depende del guionista (y de lo borracho que esté el tipo que aprueba los guiones).  Krypto el Superperro teniendo algo de interés, imposible del todo. Es por ello que sorprende que Superman atienda una llamada como la que va a tener que atender en el tebeo de hoy. Os va a costar creer este crossover, pero es real. Si Noky y los Nocilleros ya os parecía publicidad descarada, esperad a ver lo que los productores chupasangres de turno se inventaron en 1950 para la promoción de una peliculilla llamada Black Magic: Con vosotros, Orson Welles Conoce A Superman. Y, a partir de aquí, empieza la magia.

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¡Oh, no! ¡Los increíbles extraterrestres con cara de Señor Galindo, cabezas increíblemente grandes para su estatura y con el superpoder de no poder cerrar la boca nos atacan! Menos mal que Orson Welles, que, por lo visto, puede respirar en el espacio, armado con su micrófono y su espada, y Superman, que puede entrar por la única ventana que los extraterrestres han dejado abierta en Marte (también es mala suerte, ¿eh? Abres para que refresque un poco y justo entra Superman) y tiene el superpoder de hacer chispitas con la mano, están ahí para defendernos. Menos mal que la caja de texto nos lo explica todo. De hecho, nos lo explica demasiado. “Todo empezó en Italia, cuando la película Black Magic, protagonizada por Orson Welles, se estaba rodando” (¡Oh, cuéntame más sobre los bellos parajes de Italia donde se ha rodado esta obra maestra! Estamos seguros de que no estáis recibiendo ningún tipo de compensación monetaria por esta introducción). Y, a partir de aquí, nos cuenta el argumento al completo de este cómic de 12 páginas que, claro está, no quiero desvelaros antes de tiempo. Dejemos que el propio texto nos introduzca la situación: “Orson Welles y el Hombre De Acero forman una alianza de dos hombres para luchar en la desesperada batalla para salvar el mundo en… ¡Magia Negra En Marte!”.

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Casi 300: ¡Tiene gracia porque existe!

septiembre 7, 2013

Hay gente que se ha quedado estancada en el pasado para el resto de su vida, como Bill Murray pero sin marmota y perdiendo pelo (y vida), repitiendo los mismos mantras. Todos conocéis a esta clase de personas. Son los que dicen “No, no voy a ver ninguna serie nueva porque ninguna va a ser tan buena como Oliver y Benji. ¿Sabes que lo echan en Neox?” (tristeza), “¿La PlayStation 4? ¿Para qué necesitas mejores gráficos que los del Frogger de mi Atari 2600?” (tristeza extra-plus) o “¿Qué es esa mierda de pantera que hay en los Cheetos? ¡Solo reconoceré como mis verdaderos reyes a los Masqueseros!” (demencia senil, depresión general y retirada de circulación). A estas alturas, seguir idolatrando los años 80 porque sí, porque ese es el momento donde crecisteis, es como idolatrar el contáiner del bar de Tía Paquita y no aceptar ningún otro porque ahí es donde tirabas los envoltorios de tus Panteras Rosas y te da nostalgia (por cierto, ¿por qué aún nadie ha montado un Change.org, un crowdfunding, un berrinche o algo de eso que hacéis los jóvenes para protestar por el rediseño de la Pantera, ahora con una chaqueta de cuero motera? Solo le falta una gorra para atrás para ser super-molante de la leche. ¡Basta ya de hablar de la crisis y de tonterías de esas! ¡Vayamos a lo serio, señor Rajoy! ¡Obligue al señor Bimbo a cambiarle la ropa al bicho de una vez o… o… o montaremos un hashtag muy sonoro en Twitter! ¡Ja! ¡Así aprenderá!). Sin embargo, hay algo con lo que los fanáticos de los 80 (por lo general, calvos, con camiseta del cubo de Rubik y barba de varios días) pueden levantar la cabeza bien alto, orgullosos, si es que la ciática y los achaques de la edad se lo permiten: Las parodias cinematográficas. Permitid que me ponga serio por un momento antes de seguir con la chanza y la risa: En los años 70 ya tuvimos un gran ensayo del género con El Jovencito Frankenstein, y más adelante la cosa se perfeccionó con La Loca Guerra De Las Galaxias, Aterriza Como Puedas o Agárralo Como Puedas. Incluso en los inicios de los años 90 (que, como todos sabemos, pertenecen a los 80 por aplauso popular) pudimos ver Hot Shots o la genial tercera parte de Frank Drebin. ¿Qué tenían de especial? Desde luego, no era un humor sutil, pero las parodias apuntaban fino, el slapstick estaba bien medido y, más que parodiar películas en sí mismas (que también), se apuntaba más hacia ridiculizar los clichés del género. Estos matices se fueron perdiendo poco a poco llegando a límites tan tristes tan deplorables como Mafia: ¡Estafa Como Puedas! o asquerosos pseudo-pastiches (y, ojo, siendo generoso) que en España se vendieron como parodias sin serlo (Estudia Como Puedas, Acampa Como Puedas, Ataca Proxenetas Como Puedas). Y, al final, entre todos le tenían y él solito se murió.

¿Murió? ¡No! Los hermanos Wayans resucitaron más o menos bien la esencia de las parodias con Scary Movie, que defenderé hasta en mi lecho de muerte. Bueno, espero que nadie venga a decirme, cuando esté medio moribundo, “Ahora Scary Movie qué, ¿eh?”, pero ya me entendéis. Lo triste es que las parodias cada vez empezaron a ser más explícitas, a mezclar contenidos, a incluir cosas reales que son graciosas porque… ya sabéis, existen (esto lo voy a repetir mucho a lo largo y ancho de este post, ya os aviso), y a meter muchos chistes de penes y vaginas porque no puede haber nada más divertido. ¿Para qué molestarse en pensar lo que escribes pudiendo decir “coño”? Oh, ya veo vuestras carcajadas. Maldita sea, con lo fácil que era. El caso es que, de entre todo el hartazgo de “Movies” que aparecieron tras la de los Wayans (hablé de Disaster Movie en Normas de Equivocación. ¿Os he dicho que en la tercera temporada hemos mejorado un montón? ¡Dadnos otra oportunidad!), hay una que destaca por su sutileza y su sentido del humor, o, más exactamente, por ser la película sobre parodias que menos tiene de ambos. Hablo, claro está, de Casi 300, que ya desde el título hace que nos caigamos de la silla de la risa. ¡Porque la original es 300, y aquí no llegan a tanto, así que se quedan en CASI 300! Madre mía, un Valium, por favor, que no puedo parar. En fin, empecemos con esto y que sea lo mejor posible.

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¡¡Nostalgia mal entendida!!: Noticias y mesetash

septiembre 6, 2013

¿Qué tienen en común un coleccionable cutre, un reencuentro con tu mascota y coches que se convierten en dinosaurios? Vale, que podrías comprarte un coleccionable cutre sobre coches que se convierten en dinosaurios y se reencuentran con su mascota, ¡pero también que forman parte de las noticias de esta semana! ¡¡Las habrán leído en más sitios, pero seguro que no han tenido que mirar en artículos de hace años para ver cómo se hacía esta entradilla!!

EL HOMBRE ARAÑA, SIN COLOR

Ah, Spiderman. Mi superhéroe favorito de todos los tiempos, el más maltratado por todo el que le toca (cuando no tiene una hija perdida, su mujer se divorcia, y cuando no, Tía May muere por vigesimoquinta vez. Seguro que en un número futuro le saldrá a pagar en la Renta mientras sale a patrullar con sabañones o algo así). Si te llama la curiosidad porque has oído que mola (o porque has visto la baz malísim bodr película con Andrew Garfield, lo tienes fácil, astuto lector, porque hoy por hoy, empezar a leer Spiderman está chupado. Los de Panini están tan desatados que prácticamente te regalan un tebeo del arácnido hasta con los cereales de desayuno (“¡Arañitas en tu leche, con un cómic gratis en cada paquete!”. Panini nunca entendió por qué su expansión de negocio salió tan mal). Puedes elegir entre la serie actual (odiada por muchos intransigentes, amada por mucha gente con cabeza. Sin que se note en qué bando estoy, eh), la versión Ultimate, los tomos grandes del Spiderman clásico, los tomos pequeños, los tomos medianos y las versiones digitales (las que se pagan, no las otras, so pirata), en una sola semana puedes pasar de no saber quién es Peter Parker a conocerte todo su árbol genealógico, sus enemigos y sus enrevesados argumentos al dedillo. Es por eso que, teniendo esta oferta, no sé qué demonios estaban pensando en Salvat (aquí uno duda entre hacer un chiste con Salvat Al Soldado Ryan o uno con Salva-t Deluxe. Ah, la dura vida del bloguero amateur) al sacar un nuevo coleccionable de Spiderman, que uno no sabe si sale por nostalgia (¡ah, los 80! ¡Stan Lee y Steve Ditko, en su mejor momento! ¡Straczinsky, qué tío!), por ofrecer más alternativas o, simplemente, porque entre café y café vieron que tenían el material cogiendo polvo en el almacén y algo había que hacer con él. Esta edición de Spiderman consta de tomos recopilando el material clásico (no se indica cuál, porque total, para qué, si todo esto de los superhéroes es igual), a 8 euros cada bicho, y con una ligerísima salvedad. Uy, muy pequeña. Casi enana e imperceptible: No tiene color. Vamos, que está en blanco y negro. Esto es algo que, a un buen precio, puede llegar a pasarse por alto (ahí tenéis las Bibliotecas Marvel, tan pizpiretas ellas), pero que, teniendo alternativas, resulta ridículo. Los de Salvat, viviendo en su mundo de magia y de color, se defienden diciendo que es un artículo para coleccionista (el famoso coleccionista de cómics que no quiere color en sus cómics. ¡Ah, qué apasionantes aventuras hemos vivido juntos!) y que traerá una lámina de López Espí en cada número. Ah, bueno. Siendo así. Por resumir: Teniendo en el mercado impresionantes tomacos (ya sabéis: La mezcla entre tomo y tabaco), comprarse esto es como tener deliciosos bocadillos de tortilla de patata por 3 euros en el mejor restaurante de la ciudad e irte a comer un sándwich de espárragos pasados al Bar Pepe. Vamos: Que no caigáis, leches. Si queréis algo de Spidey, acercaros a vuestra tienda de cómics, que a veces los dependientes no muerden. A veces.

Como entrante, matar a tu novia. Como postre, descubrir años después que se tiró a tu archienemigo y tuvo hijos. Ah, Marvel, nunca cambies.

Como entrante, matar a tu novia. Como postre, descubrir años después que se tiró a tu archienemigo y tuvo hijos. Ah, Marvel, nunca cambies.

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Todos somos odiatóders

septiembre 2, 2013

Hace hoy exactamente seis años, todo estaba preparado en la redacción de El Jueves (y con “todo” me refiero a “un artículo programado”, tampoco os creáis que eso era la NASA) para dar salida a El Blog Del Friki De El Jueves. Justo antes de su salida, y gracias al cielo, alguien en las alturas decidió cambiar el nombre por el de El Blog De Randy, y modificar la imagen del gordo granudo comiendo Phoskitos que tenían en la cabecera por la mía. Vamos, que me quitaron los Phoskitos de la mano. Fue de agradecer. Cuatro años después y tras 325 entradas (que se dice pronto. O más pronto al menos que “esternocleidomastoideo”), el Blog Del Friki De El Jueves cerró sus puertas. Desde entonces, centenas de comentarios (¿Qué digo centenas? ¡Decenas! ¡Unidades! ¡Bueno, me los escribía yo mismo! ¡Dejadme en paz!) comentaban lo mismo: “¿Cuándo vuelve El Blog de Randy?”; “¿Por qué no un retorno más espaciado?”; “¿Es verdad el rumor de que cría un mapache llamado Ramiro entre sus carnes prietas?”; “¿Por qué dicen cupcake cuando quieren decir magdalena?”. En fin, ya saben: Las típicas preguntillas que a todos nos han hecho. Finalmente, seis años después del inicio del blog, creo que ha llegado el momento de contestar a todas estas preguntas (menos a la de Ramiro. ¡Es amor verdadero, ¿vale?!). Por favor, buscad una música de emoción e intríngulis y ponedla ahora, por eso de mantener la tensión de merde que hemos creado. ¿Pero cómo que no tenéis una en vuestro disco duro? Bueno, vale, el opening de Mi Pequeño Pony tendrá que valer. Ay.

Así es: Volvemos (hablo en plural para que parezca que esto es muy serio y profesional y lo llevamos entre un gran equipo, siempre atentos a la mordacidad y el humor, pero vamos, que no, sigo siendo un pringado atado a un vaso de Coca-Cola). Y ojo: Volvemos con artículos diarios, al estilo de antaño. Eso sí, con fecha de caducidad: Cuando pase un mes, o sea, el 30 de septiembre, cerramos el chiringuito, con las sangrías y las tortillas de patatas podridas (también conocidas como “¡De oferta!”) incluídas, hasta el año que viene, no vaya a ser que se me acostumbren. ¿Se imaginan que cerráramos el 30 de septiembre con un Furibundo Espectador? Bueno, qué locura. ¡Pues no será la única! (por favor, inserten gritos de “¡Ooooh! ¡Randy se convertirá en Jpelimala!”).. Además, tendremos críticas de discos, de pelis mugrientas, cómics imposibles, videojuegos inauditos y las reflexiones y chorreces habituales. Y, por supuesto, mucho, mucho odio.  Pero basta ya de presentaciones sosainas, porque aquí es donde quería pegar un frenazo (solo como precalentamiento, ¡no se vayan! Eh, ¿a dónde van con esa cara de “Ya se lo he leído a Bóinez”, malditos?) y explicar el tema del odiar todo muy fuerte, amar todo locamente y el Internet bobo que nos ha tocado vivir hoy por hoy.

Así es como debería haber hecho la presentación: Con una Mega Drive en la mesa, una pantalla azul y una señora ignorando las preguntas del público

Así es como debería haber hecho la presentación: Con una Mega Drive en la mesa, una pantalla azul y una señora ignorando las preguntas del público

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¿El blog de quién?

enero 30, 2012

Dice un refrán de esos rancios que dicen las abuelas mientras te estrujan, te besan y te dicen lo gordo que estás (solo para, minutos después, obligarte a comer un bocadillo de chorizo de esos que matan toda posibilidad de volver a sentir delgadez) que entre todos le mataron, y él solito se murió. Supongo que aún habrá a alguien que le interese, pese a llevar un año de velorio, saber por qué hace un año que esto no actualiza, y no: No soy tan imbécil como para tropezar otra vez en la misma piedra y prometer el oro y el moro, millones de artículos novedosos o vídeos de risión ilimitada. O bueno, a lo mejor sí. ¡Tendréis que seguir leyendo para saberlo! (Eh, ¿os habéis fijado cómo he atrapado vuestra atención? ¡Lo enseñan en primero de bloggers sin talento!).

La cosa es que, como quien no quiere la cosa, ya pasó un año desde el último post, que encima fue un vil intento cutre y desastroso de hacer spam de un programa vergonzoso como fue el piloto de Normas de Equivocación. Si lo escuchasteis y nos mandasteis al carajo, es comprensible. Ni yo lo habría aguantado y, de hecho, hicimos sangre de él mucho más adelante, cuando ya mejoramos y nos convertimos en un programa digno como somos ahora. ¡Pero eh! ¡Escuchad! ¡Behold the power of lo que sea que suene épico! Por si os preguntabais por qué Randy parece estar dedicado a tocarse las narices y twittear en vez de actualizar, y como bonita manera de marcar un punto en el pasado y dirigirnos hacia el futuro (¡OH! ¡OH! ¡Qué bello comentario! ¿Se convertirá El Blog de Randy en El Blog del Poeta Casimiro? Pista: No), creo que es justo contaros qué estoy haciendo ahora, dónde podéis leer mis chorradas y por qué a nadie debería importarle un carajo. ¿Os apetece daros un paseo? Os aviso desde ya: Al final del post incluiré links (detrás del segundo “more”), y allí tedréis horas de lectura, ideal para entreteneros en el trabajo o, bueno, en el iPad mientras esperáis en la cola del paro (¡en el iParo!). Como Chicha, Tato y Clodoveo (¡Ibáñez, ese visionario!). Vamos pues por orden, de más importante a menos importante, que no de más a menos parecido a lo que era esto antaño. Ale hop, chimpón.

Esto sale en Google Imágenes si buscas "ego". La gente es muy rarita.

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Normas de Equivocación: ¡El fantabuloso podcast!

octubre 3, 2010

Las modas de Internet están sufriendo un elitismo desconcertante. Mientras que hace años lo que todo el mundo debía hacer era sacarse autofotos para el Fotolog (posteriormente llamadas “esto va para el Facebook” o “niña, deja de poner esa cara de guarrona”), poco después fueron los blogs (ahora conocidos como “cementerios digitales”, que además es una palabra muy bonita) y más adelante el condensar todo lo aprendido en los blogs en 140 caracteres en Twitter (dentro de unos años conocido como “¿Cómo es posible que nos engancháramos a semejante tontería?”), ahora lo que se llevan son los podcast y las series online. Como veis, nos vamos especializando. El próximo paso es el éxito de los videoblogs de calidad, hacer esculturas o hacer striptease variados. Y aquí, como buenos borregos que somos, y ya que hacer una serie online es algo destinado o bien a quien tiene muchos amigos talentosos, o bien a quien no le importa hacer el ridículo (¿Habéis visto la mayoría de webseries que hay por ahí? ¿Es que nadie va a decir nada a esa pobre gente?), hemos decidido hacer un podcast. Uauh. Qué originales semos. Que alguien nos saque una foto para los anales de la historia. No, la peli porno no, so gaznápiros. Algunos de vosotros (los que no nos tengan en Twitter o Facebook, o no nos presten la más mínima atención) os preguntaréis “¿Y por qué debería importarme que hagáis un podcast?”. Pues a ello vamos, oigan.

Hacer un podcast, hoy en día, es más fácil que nunca, más que nada porque la diversidad de temas es infinita. ¿Eres un apasionado de la fontanería? ¡Fontapodcast te espera! ¿Te gustan los Micro Machines? ¡Todo el mundo amará Micromapodcast! ¿Que te vuelves loco por los podcast? ¡Podcastpodcast ya es tuyo! Tras escoger un nombre, hay mil posibilidades: Juntarse con los amigos en el salón de casa o por Skype (solo apto para los amantes del riesgo extremo) y empezar a soltar estupideces hasta que el público (otros amigos) se aburran de tanta bromita privada y tantos silencios incómodos es solo una de ellas, aunque, tristemente, la más extendida. Después, subiendo niveles, está el tratar con una mesa de mezclas y micrófonos profesionales desde casa (solo aptos para aquellos que, o bien no son independientes, o bien se ríen cuando alguien les pregunta sobre la crisis), grabar desde una radio libre o, ya puestos, cobrar haciendo el programa desde la SER. Curiosamente, esta última es una de las menos extendidas. Uno no termina de ver la conexión. Y ya solo queda lanzarlo al mar cual botellita con mensaje secreto y que se pierda en el oceano de la información. O sea, que todo el mundo lo ignore, cuatro lo aplaudan por amiguismo y los integrantes sueñen con ser los próximos Gabilondo del mundo radiofónico. Si él pudo con su inteligente espacio informativo, ¿por qué no nosotros que copiamos noticias de MeriStation y las comentamos sin demasiada gracia? ¡El mundo es injusto!

“Y ahora os contamos la última de Kojima: Va a hacer Metal Gear Solid 5. ¿O no? ¡Ja, ja! ¡Ahora nadie sabrá la verdad! ¡Vivan los podcast”

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¡¡Hype sin fundamento!!: Noticias y saetash

mayo 15, 2009

¿Qué tienen en común una saga literaria pasada al videojuego, un salón bochornoso y una licencia bien utilizada? Sí, vale, que una saga literaria pasada al videojuego , aunque no fuera una licencia bien utilizada, arrasaría en un salón bochornoso, ¡¡pero también que forman parte de las noticias de esta semana!! ¡¡Las habrán leído en otros sitios, pero no preparan una bomba para la semana que viene!!

E3: ¿QUÉ DEMONIOS NOS ESPERA?

Cada año por estas fechas empieza la juerga habitual. A falta de veinte días para el E3, la que antaño fue la mayor feria de videojuegos del mundo y ahora es un hervidero de hype desproporcionado (con todo lo que el hype conlleva consigo. Esto es, la decepción absoluta), la gente está repitiendo las mismas frases que todos los años: “Esta vez no nos decepcionará”, “Nintendo tiene preparado un boom”, “Xbox arrasará con sus juegos”, “Playstation 3… euh… es de Sony”. Los veteranos ya saben de lo que hablo. Pero, ¿qué nos espera realmente de las compañías? ¿Esta vez vamos a ver algo que valga la pena, o se quedará todo en agua de borrajas y solo nos quedaremos con el regusto amargo del WiiFit Plus? A saber. Si tuviera las respuestas, ahora estaría ganándome las alubias como analista caradura, obviamente. Si los rumores se cumplen, Microsoft enseñará -¡por fin!- más sobre Alan Wake (debe ser que la constelación de Orión se alineó con la de Andrómeda en el mismo momento en que alguien sacrificaba un cabrito en honor a Bill Gates, porque hace demasiado tiempo que no sabemos nada del juego más prometedor de los últimos dos años y pico), Assassin’s creed 2 (donde se espera que, a diferencia del primer juego, pase algo), Lost planet 2, Bioshock 2 (Sagas únicas y originales, ya ven) y la nueva expansión del GTA IV (uy, qué ilusión). Pero además, los tipos que se inventan estas cosas apuntan a un sensor de movimiento con cámara (y, ya puestos a decir plagios de PS2, supongo que también un juego de cultura general con pulsadores y otro de  cantar. Euh, ¿qué es eso de Scene it y Lips?) y, cómo no, Metal gear solid 4. Los rumores de siempre nunca fallan, pero es que además esta vez, los listillos anuncian que vendrá acompañado de extras, misiones secretas, mejores gráficos y Kojima bailando el hula hop en tanga de leopardo. Atención, fans: Caer en el “Nunca ha pasado hasta ahora, pero ¿y si…?” sólo asegura pegarse de bruces contra la triste, triste realidad. Nintendo, por su parte, presentará Mario Galaxy 2, un nuevo Zelda, un Kirby que nos satisfaga a todos, Pikmin 3 y un nuevo Donkey kong Country para Wii, además de una DS con novedades que nos harán exclamar “¡Zapateta!”. Después despertaremos y nos daremos cuenta de que su conferencia ha vuelto a tratar sobre juegos casuales, remakes adaptados para la consola (Silent hill, Resident evil), secuelas de third parties (Red Steel 2, Monster hunter Tri), un nuevo periférico que se añadirá al mando y con el que podremos jugar, esta vez sí que sí, como nos prometieron jugar (esto es, 1:1) y palmaditas en los hombros de los Nintenderos mientras nos repetimos “¡El año que viene lo petamos!”. Si es que no aprendemos. Por su parte, Sony presentará el aparente juegazo Heavy rain, de los creadores del pasado de vueltas Fahrenheit, un MotorStorm para PS2 y PSP (el primero era casi igual que el segundo, así que supongo que este tercero no aportará demasiado a la historia del videojuego), la segunda parte de Uncharted y, más que probablemente, la presentación en sociedad de PSP2 (a pesar de que la primera PSP tenga menos juegos nuevos en el mercado que la Mega Drive). Eso sí, os avanzo lo que no presentarán: Ni una PS3 más finita (a pesar de lo que digan los rumores), ni una rebaja de precio. Hala, majos. A lloriquear a esa esquina, como todos. Total, que del 2 al 4 de junio veremos qué es verdad y qué es mentira de todo esto, qué sorpresas nos depara el destino y qué periférico idiota se saca ahora de la manga Nintendo para sacarnos los cuartos. Preparad los kleenex para llorar, gente. Ni que no sepamos lo que hay.

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Hay quien se cree que esto es real. Supongo que también creerá en duendecillos verdes y hadas madrinas.

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¿Pero qué co…? Las grandes decepciones (2)

mayo 7, 2009

Nos enseñan a vivir con la decepción a cuestas. Un día te levantas y te das cuenta de que la noticia del día es que Mario y Sonic compartirán un juego de las Olimpiadas en el que habrá que agitar mucho el mando de Wii para dar diversión infinita (ya saben: Cuanto más lo menees, mejor te lo pasarás. Ejem). Fabuloso, piensas. ¿Y por qué no un plataformas? ¿Es que les da dentera intentar hacer algo bueno en Nintendo últimamente? ¿O es que es mucho más sencillo poner el cerebro en off y tirar hacia adelante? Si la decepción acabara ahí, sobreviviríamos. El problema es que al día siguiente te dicen que han cancelado Pushing daisies, acuchillada por la espalda y a mala leche. Y al siguiente, que Spidergirl no vende lo suficiente y la van a mandar al limbo de Marvel junto con el Hombre hormiga y tantas series a las que nunca se les dio una oportunidad (eso sí, Marvel Monos sigue ahí. Espero que en España se edite en formato prestigio y a más de 30 euros. ¡Qué menos! ¡Son monos vestidos de personajes Marvel! ¡Es imposible que sea malo!). Otro día, los del Saturday night live español adaptan -esto es: copian- el sketch de Blue Oyster Cult y el cencerro cambiando a estos por Barón rojo (y a Cristopher Walken por… Secun de la Rosa) y haciendo que cualquier gracia que tuviera el original se diluyera rápida y firmemente. Y, finalmente, te metes en Tuenti y no necesitas más decepción. Solo una pistola con balas y hacer una visita a los desarrolladores mientras les repites una y otra vez “¿Por qué demonios habéis plagiado a Facebook tan mal? ¿Por qué tenéis tan poco carisma?”. Ya saben, el día a día. Pero, por mucho que vivamos con ello, hay decepciones que rompen la barrera entre el bien y el mal, que nos hacen replantearnos nuestra propia existencia: Aquellas que nos hacen sentir como niños a los que les acaban de robar su piruleta en forma de corazón (que, por cierto, son muy monas cuando las tomas a los cinco años, muy patéticas cuando tienes más de veinte y pelo en el pecho). Y, entre ellas, las seis que hoy traemos. Y no, no se incluyen las segundas partes de artículos originalmente publicados año y medio antes. ¡Pero podría ser!

Las fases acuáticas de cualquier videojuego: Los desarrolladores de videojuegos tienen la manía de meter la pata. Tú estás andando tranquilamente por las ruinas de una ciudad abandonada repleta de zombies y, de pronto, consigues un objeto que te hace verlo todo como si estuvieras drogado. ¿Por qué? ¿Qué demonios ganamos con verlo todo como si estuviéramos bajo los efectos del LSD, aparte de la posibilidad de ser comidos más rápidamente por zombies con ganas de marcha psicotrópica? ¿Por qué se incluyen objetos que no sirven para absolutamente nada en los videojuegos? Y, ante todo, ¿por qué alguien va a encontrarse una jeringuilla con droga en mitad de una ciudad tomada por los zombies? La respuesta es desasosegante: Por la misma razón por la que existen fases acuáticas. O sea. Da igual que el videojuego sea de acción, de plataformas o de intriga. Los desarrolladores, llegados a un punto, creen que todos los jugadores queremos pegarnos un chapuzón y por eso se ocupan en meter, de manera artificial, un traje de buzo, un superpoder que nos permite respirar bajo el agua o, como en el Super Mario 64, un cuadro que evoque criaturas marinas.

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Las fases acuáticas nunca trajeron nada bueno. Ni los cosplays.

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Los Anti-SGAE: Maniacos al descargar

mayo 5, 2009

Ha llegado la hora de ganarme enemigos. Pero de ganármelos en serio, nada de “ji ji, este tío se mete con Marvel. Como Marvel jamás sabrá lo que dice de ella, sale impune”. Hoy me voy a exponer al escarnio público como nunca. Creo que si robara cinco bancos, matara a ocho viejecitas y robara el dinero de un niño con cáncer para comprarme videojuegos estaría mejor considerado por la mayoría de los lectores que dentro de quince minutos, cuando acaben de leer el post de hoy. Y es que ha llegado el momento de mirar a la cara al destino, tragar saliva, pensar “Esto es un blog, puedo dar mi opinión sincera, a la gente le gusta la polémica, espero que esto no acabe en portada de Meneame o me linchan” y hablar sobre ese grupo social: Los anti-SGAE, los maniacos al descargar. Glups.

Conste que la SGAE no es santo de mi devoción: Pide dinero en conciertos benéficos, se equivoca una y otra vez y hace pagar un canon injusto hasta en las tostadoras. Por si esto fuera poco, el dinero que recauda se lo da a cuatro autores sueltos (los que, más adelante, irán a hablar con el presidente de los problemas de la piratería) y es demasiado fácil reírse de ellos como para desaprovechar las oportunidades. Pero no me atrevería jamás a usarla como excusa para conseguir por la cara todo aquello por lo que, no hace ni seis años, tenía que apoquinar billetes. Me parece fabuloso que la gente se baje cosas de Internet. Como si se quieren bajar screeners grabados con una cámara en medio del cine en vez de esperarse al DVDrip (¿por qué demonios ALGUIEN en este mundo haría eso?) o los CDs antes de que salgan a la venta. Pero amigos: Esto, se ponga como se ponga (“intercambio libre de archivos”, “acceso a la cultura”, “libertad para el pueblo”, “revolución de Internet”), es quitar dinero a los artistas a cambio del disfrute personal. Si estamos haciéndolo, no nos escudemos en tonterías y en frases hechas: Sí, estamos dejando de pagar a algunos trabajadores porque hemos encontrado gratis lo que hacen y no nos apetece dejar de tenerlo gratis. Supongo, por esa regla de tres, que la gente podría ir a un huerto, coger un saco de patatas y llevárselo alegando “intercambio libre de alimentos” y que en la Constitución pone que ningún español debe pasar hambre. Y qué coño, esos agricultores están consiguiendo muchas ayudas y subvenciones gracias a mis impuestos. Creo que ya va siendo hora de que me lleve las patatas que me corresponden.

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No es tan diferente de un collage del Sexy o no 

Este ejemplo de las patatas es, poco más o menos, lo que sucede con Internet hoy en día. Bajarse algunas cosas (películas que, de todas maneras, no íbamos a ver en el cine, series a ritmo americano, música para conocer a alguna banda…) es normal: Si te ponen la tentación en el morro no vas a mirar para otro lado defendiendo tus ideales. Pero una cosa es eso y otra poner el JDownloader a las ocho de la mañana y cerrarlo veinte horas después, si es que lo cierras. Conozco a gente que se pavonea de tener cuatro mil películas, ochocientas series y millones de canciones en múltiples discos duros. Hay personas a las que nunca les enseñaron la palabra “moderación”. ¿Para qué coño quieres tener tantas cosas si apenas tienes tiempo para seguir las cuatro series que se emiten, jugar un rato a la consola e ir al cine una vez a la semana? ¿Es que estás recopilando cosas para tu jubilación? Maldición, este es el tipo de gente que, cuando va al supermercado, pasa cuarenta veces por delante de la pobre azafata de queso Philadelphia a pesar de que el queso de untar tampoco le mata. Pero eh, no te atrevas a decir una palabra: Está en su derecho (constitucional e inalienable) de descargarse miles de películas y no haber pagado por ninguna de ellas. ¡Total, ni que hubieran trabajado cientos de personas y necesiten dinero para alimentar a su familia! ¡Todo el mundo sabe que los que hacen cine, lo hacen por amor al arte!

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¡Qué bien sienta comer sano!: Las dietas

abril 28, 2009

En la adolescencia, tres decisiones marcarán el resto de nuestra vida: La primera, salir o no salir la noche antes de aquel examen tan importante. La segunda, quedar con tus amigos para echar una partidilla a Warhammer o ir con Laura, la chica pizpireta de 2º B, al cine, McDonald’s y lo que pase. La tercera, comerse ese Bollycao pese a que no tienes demasiadas ganas de bollería o dejarlo pasar e ir a por una manzana. Y, mientras que las dos primeras no tienen solución (pringado ahora, pringado siempre. Así es la vida, amigo, y la pizpireta Laura se irá con el macarra de la esquina que no juega a Warhammer ni maldita falta que le hace), la tercera es la única que creemos que podemos ir mejorando a lo largo del tiempo y el espacio. O sea. En el momento en que no nos vemos el pito al hacer pipí (¿Se han fijado? ¡Artículos para todos los públicos!) por culpa de una barriga como una montaña de grande, pensamos que debe existir una manera de quemar aquel Bollycao. Y las doscientas palmeras de bollo que llegaron después. ¿Existe? ¿Realmente hay una manera de perder quince kilos de una manera fácil, rápida, sana y divertida? Si creéis que sí es que sois unos ilusos. Eso o que vivís felices con vuestra curva repleta de colesteroles, grasas, colorantes y extrañas sustancias químicas que hacen que el chocolate de las Panteras rosas sepa tan delicioso y único. En ese caso os envidio. So mamones. Con vosotros, llega una historia de dolor, traición y hambre. Mucha hambre.

El proceso de empezar una dieta empieza cuando, tirado en el sofá, ensaladera de palomitas en mano, aparece en la televisión una chica con sonrisa de oreja a oreja y te dice que beber Font Vella es guachi piruli porque te hace más sano. Vale, dices. Ya beberé menos Coca-cola, si eso me hace sentir más zen con el medio ambiente. Pero poco después, te anuncian que se puede comer sano sin comprometer tu hambre. Come jamón york, gordaco, para quedarte tan plano como la anoréxica del anuncio. Pues nada, este será mi último bol de palomitas. A partir de ahora, me haré boles de jamón york. Y a partir de aquí, la espiral del terror: Barritas de chocolate light sin sabor a chocolate, ensaladas de pasta que no engordan, chicas y chicos de torsos planos y sonrisas relucientes que te recuerdan que eres un pringado sentado delante de una pantalla no siendo igual que ellos. ¡Maldita sea! ¡Eso no se puede permitir! Y, tirando las palomitas al suelo, te pones en pie prometiendo ser un Adonis, un hercúleo y perfecto semidios. Dos días después, mientras te arrastras por el suelo pensando en sacrificar una cabra a cambio de un poco de chocolate, vuelve a aparecer la chica a decirte que bebas Font Vella. Y una mierda, piensas. La va a beber tu madre, tu jefe o el publicista que te parió. Que no hay quien se crea que haciendo ejercicio y comiendo solo frutas, verduras y alimentos naturales te sientas feliz como una lombriz. Te sientes vacío, débil y con ganas de asesinar a todos los niños que comen Jumpers por la calle. Ah, hijos de puta sin problemas de obesidad.

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Jumpers Choco-Fresa: La comida de los valientes

Pero, por si el dolor de ver a todo el mundo comer a tu lado no fuera suficiente (¡Prueben! En el mismo momento que se pongan a dieta, el mundo será una prueba continua: Muestras gratuitas de Donuts, más Burger kings de los que recordabas, tiendas de golosinas de cuatro pisos…), la gente a tu alrededor intenta que te sientas más animado gracias a unas frases prototípicas cargadas por el mismo Satanás. Atentos, porque tarde o temprano alguien entrará en tu vida soltándote un…
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