Archive for the ‘Comics’ Category

Los 10 peores spin-off infantiles

septiembre 3, 2013

Preparad la leche con Cola-Cao y las Tosta Rica (ese recuerdo de la infancia de todos más provocado por los anuncios en la tele que por la realidad) y apagad las luces. No mucho, que luego os hacéis daño en los ojos, cabestros. Hoy os vamos a contar una terrorífica historia de que os dará tanto canguelo que no la podréis olvidar. Una de esas historias que todo el mundo conoce y que pasará de padres a hijos, prolongando su leyenda, como El Doctor Jeckyll Y Mister Hyde, Yo Me Maté En Esa Curva (Pregúnteme Cómo) o La Cuarta Temporada De Community. Su nombre, El Productor Avaricioso. Ibáñez nos había propuesto llamarlo Mandador El Productor, pero claro, hay que tener en cuenta lo gagá que está el hombre a estas alturas.

Érase una vez que se era McPesétez, un productor de cine y televisión que quería realizar su sueño de infancia (y el de todos nosotros, para qué negarlo): Bañarse en una piscina de monedas cual Tío Gilito, por mucho que duela y por mucho que se le clavaran monedas de 20 céntimos en el ojo. La ceguera con toneladas de billetes es menos ceguera. Mirando a su amplio abanico de licencias de baratillo, nuestro ávido McPesétez pensó: “Eh, ¿habrá alguna forma de ganar más dinero con las chorradas que hago, aunque con ello destroce la obra original por completo?”. Después de poco pensar (así es como nuestro protagonista hizo también la segunda película de Expediente X, ¡y todos sabemos lo necesaria que era!), la solución llegó a su mente: ¡Pues claro! ¿Por qué no crear versiones infantiles de los héroes de las sagas que funcionan? Nuestro productor rió malvadamente a la luz de la luna, llamó a un guionista de segunda fila que se dejara mandar por cuatro perras y tres latigazos diarios y espero a que su piscina se llenara del todo. Fin. Buh. Terror y miedo.

Walterito White y su contrabando de gominolas de pica-pica

Walterito White y su contrabando de gominolas de pica-pica

Aunque no lo creáis, este terrorífico relato de Halloween que nos demuestra que el mal gana siempre está basado en cientos de historias reales (¡Sorpresa! ¡Shock! ¡Bostezos!). Dejando aparte a los cómics de la golden age en los que Batman se encontraba con un Batman bebé de una realidad alternativa o a Superboy, que se lanzó para crear nuevos y rocambolescos giros de guión (¡Superboy se ha convertido en la mascota de Krypto El Superperro! ¡Pa Kent no puede azotar a Superboy porque su culo es de acero! ¡Superboy está gordo porque ha comido mucho! ¿Qué demonios les pasaba en aquellos años?), el primer ejemplo claro le encontramos en los cómics de, cómo no, Archie. Corría 1956 cuando, en mitad de una partida de póker, que seguramente fuera de Monopoly, pero esto queda menos glamouroso, alguien comentó a John Goldwater, creador del personaje, “Has hecho un imperio solo con Archie. Todos tus tebeos son Archie esto, o Archie aquello, o Gran Archie o Pequeño Archie”. No se necesitaba más inspiración. Así de genial era el tipo (cámbiese “genial” por el adjetivo más insultante que puedan encontrar, desde “inútil” hasta “guacamolense”). Little Archie duró 140 números y se hizo un hueco entre el resto de publicaciones de Archie Comics, como Archie Y Yo, Las Carcajadas televisivas de Archie o Vida Con Archie (detecto una pauta… ¿Pero cuál?). A posteriori, después de que muchas otras series lanzaran un rayo rejuvenedor a sus personajes, el fenómeno “¡Ahora son niños! ¿Qué disparatadas aventuras correrán?” pareció desvanecerse hasta que, en 1984, Los Teleñecos (The Muppets para esos que dicen Lost en vez de Perdidos o FlashForward en lugar de ¿Qué Cojones Es Esta Mierda?) lanzaron Los Pequeñecos, que, sorprendentemente, no estaba tan mal como pudiera parecer. Pero la calidad de la serie daba igual mientras hubiera niños comprando peluches a montones. ¡Y vaya si los había! El éxito fue tal que los productores vieron el filón de nuevo y se dedicaron a realizar, sin miramiento alguno, versiones “bebé” de sus productos más famosos. Por suerte, no se llegó al límite de Friends Babyz, Dragon Ball Junior (aunque GT lo intentara), M*E*N*O*S*H o barbaridades similares, pero pronto descubriréis que no estuvieron tan alejados. Preparaos para descubrir hasta dónde puede llegar la crapulencia de McPesétez y sus coetáneos con… ¡¡las 10 versiones infantiles más increíbles de la historia!!

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Big Culo Day presenta: Cita Fatal, de Milo Manara. ¡Desgarros anales por doquier!

febrero 16, 2010

Milo Manara era un tipo que vivía de manera tranquila en casa de sus padres hasta que un día tuvo una revelación. Una de esas cosas que te hacen pensar “Voy a ganar dinero a espuertas con la cosa más tonta del mundo”, como le pasó a Miró con sus puntos y rayas, a Martes y Trece con los sonidos guturales o al Señor Buebo con el Día del Orgullo Friki: Dibujó a una chica tomando de modelo a su muñeca hinchable y copió el modelo en cuarenta páginas, a cinco viñetas por página. Lo vendió a un precio inenarrable y, con ese dinero, no solo se independizó de casa de sus padres, sino que nos traumatizó al resto de pobre sufridores que ahora tenemos que aguantar sus tonterías un par de veces al año. Las suyas y las de todos sus acólitos que van por detrás llamándole “maestro”. ¿Maestro? ¿Milo Manara es un maestro? Quiero decir, igual imparte matemáticas y lengua en sus ratos libres, pero sus dibujos han evolucionado en viente años lo mismo que los de Cels Piñol. Para colmo, sus historias no solo son la cosa más simple del mundo: No tienen gracia, estilo ni sentido alguno… y pese a todo, hay quien compra sus cómics religiosamente. Ay, Manara. Tú sí que sabes cómo tratar bien a la gente. Y es que todos sabemos lo que nos vamos a encontrar al abrir un cómic del autor: Culos. Grandes, pequeños, medianos y de diferentes texturas, sabores y olores. Bueno, olores igual no, pero ya se entiende. Todo un paraíso ideal para personas como Jotacé, capaz de sacar del letargo hasta al blog más olvidado y hacer que todos nos volquemos, un año más, en el Big Culo Day, que cumple su tercera edición. Desde aquí lo celebramos con Cita Fatal, un cómic que intenta ser una crítica social y se queda en un festival de culos al estilo Manara. O sea, repetitivos y cansinos.


No tiene precio la portada en cuestión, ¿eh? Un tipo triste y con unas proporciones más bien extrañas persigue a una chica que mira un reloj gigante dejando una teta al aire (ya que, por lo visto, taparse del todo con un camisón debe ser pecado y delito). Por supuesto, con la boca abierta, no vaya a ser que pensemos que Manara ha evolucionado algo en el diseño de sus personajes. Por cierto, que el cómic en cuestión trata sobre violaciones varias. Quién lo diría viendo la cara de la muchacha, en plan “corre-que-te-pillo”, ¿eh? En fin, Cita Fatal (el cómic con título de película de Antena 3 al mediodía de los fines de semana) comienza mostrándonos a dos parejas en una cita doble (y, sorprendentemente, están todos vestidos). Uno de los hombres comenta a la otra pareja, como si tal cosa, que ya se verán en las islas Barbados. Como quien va al bar de enfrente, vaya. Y, nada más empezar, Manara nos da un perfecto ejemplo de su maestría al dibujar: ¿Cómo dibujaríais vosotros una risa de esas que se notan reales?

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Bombardeo de taquiones: El caballero oscuro de la mesa redonda (y 2)

junio 10, 2009

En episodios anteriores de Batman va a Camelot sin motivo aparente… Bruce Waynesmoor, cuyo nombre parece sacado de una mala parodia, se convierte en Batman después de que se lo ordene Merlín, convertido en un murciélago. Su objetivo, acabar con el rey Arturo y Morgana, que mataron a su familia (Arturo sin querer, vale, pero ayudó a que muriera. Mala suerte, amigo). Por el camino se encuentra con Robin, le acoge de escudero y es aceptado dentro de los caballeros de la mesa redonda. Por alguna razón que no atisbamos a comprender, ninguno de ellos es un murciélago.

Celebrando la adhesión de Batman a la mesa redonda, éste les dice que Merlín está vivo (a lo que contestan, en un perfecto lenguaje medieval, “¡Jo!”. Se nota que estudiaron las costumbres de los artúricos) y se marcha a su habitación, dejando la fiesta desangelada. Es como el tío que, en mitad de una fiesta en su honor, dice “Me ha llamado mi novia” y se larga dejando al resto de los celebradores como idiotas. Ya en su habitación, dentro de las catacumbas, Batman se encuentra con Alfred, su antiguo mayordomo, que pasaba por ahí, y le confiesa todos sus planes. Lo que todos haríamos con nuestro mayordomo después de estar desaparecido durante años, vaya. “Eh, Alfred, soy Bruce, me cuidaste durante siete años. Sí, sé que llevo sin dar rastros de vida unos veinte años, pero es que estuve preparándome para ser Batman con un mago-murciélago. Ah, por cierto, voy a matar a tu rey y poner en grave peligro tu vida y la mía. Y la de este chaval. Te apuntas, ¿no?”. Pues no solo acepta, sino que además le pone a Robin su nombre (hasta ese momento se llamaba “chaval”) porque “salta y brinca como un pajarillo hambriento”. Vamos, como si le llama Pedro por comer magdalenas. La cosa es encontrar un agujero argumental para ponerle el nombrecito en cuestión. Mientras tanto, entre risas y reencuentros, una extraña mujer llama a la puerta. Y no creáis que Batman se va a quedar de brazos cruzados, no.

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Hazla pasar, que yo juzgaré sus cualidades. Ji ji, tetas. Soy Batman y miro tetas, ji ji. A destacar la cara de Alfred en segundo plano, con los ojos mal entornados y la boca abierta como si tuviera un serio problema en la cabeza. Supongo que tiene que ver con mezclar el “usted” y el “tú” con tanta facilidad. Oh, señor, mi señor, tienes una visitante por ahí. Colega. En fin. La visitante en cuestión es una tal Talia, hija de –atención- Ra’s Al Ghul (ya ni se preocupan en enmascarar los nombres, oye), poderoso caballero del este, que ha llegado a Camelot para casarse con Batman (¡) y proponerle un trato con el que puede cumplir su venganza. El trato en cuestión es bastante patético, la verdad. Deja que Al Ghul mate a Arturo y consiga la inmortalidad del Santo Grial y, a cambio, me acostaré contigo un par de veces. Batman, que ya tiene a Robin y eso de dar la inmortalidad a un maloso tampoco le hace demasiada gracia, declina la oferta, a pesar de que Talia y él se amen locamente después de haberse visto durante dos minutos. Talia se va, pero no a un concierto de esos que solía hacer (¡Juego de palabras! ¡Juego de palabras! ¡Risas mil!), sino al campamento de Mordred y Morgana, donde descubrimos que todo era un engaño y que, ya que no pueden matar a Arturo, matarán a Robin. No, no le busquen lógica. Es como si, a falta de matar al Rey de España, mato a Juan y Medio.

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Bombardeo de taquiones: El caballero oscuro de la mesa redonda

junio 1, 2009

Todo esto ya ha pasado antes… y volverá a pasar. Estamos en la sede central de SEGA -que, viendo los resultados comerciales de sus últimos videojuegos, no distará mucho de ser una caja de cartón en la que cuatro vagabundos exponen sus ideas entre tetrabricks de Don Simón-, en el año 2008. Después de comprobar que los usuarios no han aceptado con la alegría presupuesta los últimos juegos de Sonic, de tal calibre como Sonic riders (¡Lleva a Sonic y a sus amigos con, er, tablas voladoras! Sí, Sonic siempre ha corrido con sus zapatillas y sin tablas voladoras, pero entonces no podría haber una portada cool con Sonic a lo Tony Hawk. Y eso es más importante que cualquier jugabilidad, vaya), Sonic the hedgehog (¡Ahora, además de Sonic y el sosias de Shadow, introducimos un nuevo personaje sin carisma alguno llamado Silver! ¡Y juntos lucharán contra Eggman y Mephiles, un erizo demoniaco! A esto se le llama volver a los orígenes, amigos. ¿Tails? ¿Knuckles? ¿Quién los quiere teniendo un erizo demoniaco?) o Shadow the hedgehog (¿Os gusta la velocidad, eh? Correr sin saber exactamente por donde váis, sentir el viento en vuestras púas… ¡Pues ahora, en lugar de correr, os dedicaréis a explorar el escenario con nuevas armas y pistolas! ¡El espíritu Sonic!), el departamento de ideas geniales tiró la Ruleta De Los Argumentos Descabellados (el funcionamiento más simple del mundo: Tu tira, y si cae en un sitio en donde puedes chupar pasta al consumidor, ¡habrás ganado!) y se sacó de la manga dos conceptos innovadores que, a buen seguro, calarían entre los cabreados fans de toda la vida: Por un lado, un Sonic convirtiéndose en erizo-lobo y solucionando sus problemas a zarpazos (¡Excelente! ¡Justo lo que el mundo pedía!) y por otro… Sonic viajando al pasado, espada en mano, enfrentándose al caballero negro en plena corte del Rey Arturo. Tal como suena. Espero que rompieran la Ruleta después de esto e hicieran una urgente reducción de pesonal. Sonic, después de verse relegado a tener que hacer viajes temporales y luchar cual espadachín cualquiera de un juego clónico de PS3, pensó seriamente en el suicidio. Con razón.

Todo esto ya ha pasado antes… y volverá a pasar. Estamos en la sede central de DC Cómics, diez años antes del asunto Sonic. Tras matar a Superman, revivirle alarmantemente poco después, casarle con Lois Lane y dejarle vivir su vida, la compañía no sabía qué más hacer para mejorar las ventas. Y entonces, todos fijaron sus ojos en Batman, el personaje que parecía haber llegado a su cénit en El regreso del caballero oscuro. Ninguno de los arcos que se habían realizado desde entonces (incluyendo la muerte del segundo Robin, la parálisis de espalda de Bruce Wayne y su rápida recuperación, todos ellos prodigios de originalidad) habían llamado la atención de más de un grupúsculo de fans letales, y las ventas estaban empezando a ser preocupantes. ¿Qué hacer? ¿Dedicar su tiempo a cuidar los cómics, con historias de calidad y dibujantes de nivel, o echar mano de la Ruleta De Los Argumentos Descabellados? Tras pensar en ello durante cinco segundos, la rueda empezó a girar de nuevo, trayendo dos de los argumentos favoritos de todo el mundo: Un terremoto que asola Gotham city (¡Se sacaron dos años de cómic basados en esto! Debe ser el argumento retorcido más largo de la historia de los cómics) y, por otro lado… Batman viajando al pasado, espada en mano, enfrentándose a las fuerzas del mal en plena corte del rey Arturo. Lo dicho. Todo esto ya ha pasado antes, y volverá a pasar.

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Especial salón del cómic: ¿Qué NO comprarse ni con 10.000 euros?

mayo 28, 2009

OFICINAS DE CUALQUIER EDITORIAL GRANDE. HACE UN PAR DE MESES.
-Señores, el tema está más crudo que las varitas de pescado sin meter al horno. Tenemos que seleccionar qué es exactamente lo que queremos que la gente se trague y promocionarlo mucho. No podemos permitirnos las cagadas de años anteriores. Es por eso que propongo una edición de lujo pero asequible de los Showcases de Green lantern y Superman junt…
-¡¡Y los tebeos de los 80 que no le gustaban a nadie, recopilados en tapa dura y costando un pastizal!!
-Con el debido respeto, señor Forregosa, no creo que eso le interese a nadie. Quiero decir, nadie se los leía en los 80, ¿por qué demonios se lo iban a leer ahora? ¿No será mejor seguir nuestras encuestas de mercado que indican que la gente quiere cómics buenos y…?
-¡¡Revistas!! ¡¡Revistas de quinientas páginas con mangas que no conozcan ni los otakus más otakitos del barrio!! ¡¡Llenas de tonterías y chorrandeces!!
-…Señor Forragosa, por favor, ¿le importaría salir de la sala mientras expongo estos datos basados en mi vida de comiquero y lo que creo que a la gente le gustaría?
-¡¡Shojos traducidos de manera machista!! ¡¡Recopilatorios de series que salieron el año pasado!! ¡¡Tiras cómicas sin gracia!!
-¡Se lo dije! ¡Contratar a un lobotomizado no entra dentro de las “políticas de solidaridad de la empresa”! ¿No se dan cuenta de que ahora tendremos que publicar TODO lo que ha dicho para no quedar insolidarios? ¿De que este Salón nos vamos a pique y…?
-¡¡Y un recopilatorio gay en el que aparezca UPL y un personaje que sea un culo que habla!!
-En serio, amigos. ¿Esto es lo que pretenden llevar a un salón lleno de gente con dinero en las carteras? ¿ESTO? Sigh. Voy a que me abran el cerebro. Lo mismo así me hacen algo de caso.

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Sí, demasiado colirio. Y no, el chupa-chups no puede caber ahí ni de broma.

APRENDER A QUERER #1: La mayoría de los mangas para chicas se entienden de buenas a primeras sin demasiado problema (¡Kimikuchi ama a Kakita… pero el corazón le hace Toc cada vez que ve pasar a Chiko! ¡Un divertidísimo triángulo amoroso en ciernes!). El problema es cuando, tras leer uno de ellos, te sientes atrapado en una película de David Lynch. ¿Cómo es posible que un maldito shojo sean capaces de crear un argumento tan extrañamente… extraño? Les cuento, porque es para leer treinta veces y seguir intentando encontrarle algún sentido. Kotori es una niña de quince años que vive sus primeras experiencias amorosas mediante, atención, la Nintendo DS (¿Imagina tener citas? ¿Mi novio? ¿Chicoz? ¿Pictochat? ¿Se cree que Link es su novio y se pasa el día tocándole en la entrepierna?). Mientras en la partida, un chico le da calabazas (Ya hay que ser malo en un juego casual en DS para perder, pero en fin), en la vida real otro aparece de la nada y le regala un chupa-chups. En serio. Chicas del mundo, imaginad que Mario se os cae por el barranco de turno y, mientras os lamentáis, aparece un chico y os regala un chupa-chups. Debe ser la peor manera de ligar del mundo después del “Estudias o trabajas”, por no hablar de lo psicópata que hay que ser para espiar a una chica con su DS, esperar a que pierda y pasar por su lado para regalarle un puto chupa-chups. Si aún decimos un juego nuevo, una rosa o un pañuelo para secarse las lágrimas vale, pero… ¿Un chupa-chups? Joder con la crisis, tú. Es peor de lo que pensábamos. Kotori, que ni se extraña ni nada (¿A quién no le han regalado alguna vez chupa-chupses perfectos desconocidos?), poco después conoce a un chico que es clavado a un diseño del videojuego. ¡Oh, sorpresa! Para colmo, en su nueva clase está también el chico del chupa-chups, que es un macarra maloso que la chantajea con el juego de la DS. Lo dicho: David Lynch coge este argumento, mete un par de enanos y un unicornio hablando al revés y nos planta Mulholland drive 2. Por si acaso, no le den la sinopsis. Que lo del chupa-chups tiene que tener alguna metáfora por algún lado. Pero fijo. De momento, son 7’5 € que nos libramos de pagar. ¡Hasta siempre, Aprender a querer! ¡No se podía esperar nada bueno de un manga con nombre de libro de autoayuda!

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Especial salón del cómic: ¿Qué comprarse con cien euros?

mayo 26, 2009

Que no les extrañe si un par de agentes del FBI con gafas negras y flasheadores se pasan este fin de semana por la Fira de Barcelona. Y no para comprar tebeítos precisamente, más que nada porque Mulder y Scully comentando Punisher perderían inmediatamente su halo de miticismo y de “Sabemos todos los secretos del Universo, así que arrodillaos ante nosotros, pequeños bastardos”. Simplemente estarán por ahí para comprobar que es posible que, en un momento en que la economía del mundo se desmorona (¿A que no se habían enterado? ¡Hay crisis! Ni que fuera la palabra más dicha del último año, oigan) y en el que el puesto de “mileurista” es un bien codiciado por muchos, haya una cúpula en medio de una ciudad que parezca protegida contra todo el mal. ¿Qué es lo que ocurre en el Salón del cómic de Barcelona? ¿Con la entrada te regalan cien euros para gastar en lo que te de la real gana? ¿En cuanto cruzas las puertas te sale un hilarante sombrero de copa y una elegante levita junto a tu afán consumista? ¿O, simplemente, los comiqueros hemos empeñado hasta el joyero de la tía-abuela Felisa para comprarnos las últimas novedades? Sea como sea, lo que está visto es que los editores de las grandes editoriales no saben lo que es la clemencia ni el perdón.  “Hum, la situación del mercado no es la idónea… la gente no tiene dinero para gastárselo en bienes materiales… creo que esta vez sólo publicaremos ochenta novedades apetecibles y reíremos al ver cómo la gente, vestida con harapos, debe elegir entre comer o comprarse el All-Star Superman. ¡Será como un reality show extremo!”. Total, quién necesita comer. ¿No quieren estar a dieta? ¡Si encima nos hacen un favor y todo! Y, al igual que en la cabeza de los malvados editores con panza y puro, en la blogosfera comiquera parece que la crisis, los EREs y ZAPATERO al lado de los parados (en alma, claro está) ni existe ni existirá jamás, porque las listas de la compra ascienden, como poco, a los cien euros. Lo dicho, los deben regalar junto con la entrada. Si los cómics no son algo que les mate (premio al que haya pensado en un cómic con patitas y una Magnum humeante), su cartera llora de infelicidad o han decidido prostituírse durante esta semana con más pérdidas que dinero en el bolsillo, aquí tienen la tradicional lista sobre qué comprar en el salón con tan solo cien euros. Recuerden: Tener una vivienda y comer pan es algo sin lo que pueden vivir. ¿Pero pueden hacerlo sin comprarse lo último de Naoki Urasawa? ¿Eh? ¿Eh?

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I am the goddamn Superman

ALL STAR SUPERMAN: Los lectores de cómic españoles somos unos desconfiados de la leche. Hace apenas un año, en los comentarios de Un tebeo con otro nombre se comentaba poco menos que si All-star Superman llegaba a España, lo haría en dos tomos de treinta euros cada uno, en blanco y negro, en tamaño reducido y con pixelado de photoshop. Y, además, olerá a caca y se imprimirá con las páginas salteadas. Porque Planeta de Agostini es lo peor, un asco y Satán en forma de editorial. Nada que no sepamos. El problema es que cuando Planeta anunció finalmente All-Star Superman fue en un tomo a color, en tamaño normal y por solo veinte euracos. Vamos, que si no vende lo que tiene que vender, es como para que cojan las grapas mensuales, las dividan en tres y nos claven diez euros por cada una. Y es que, por lo que se dice, esta serie es el cómic superheroico más imprescindible, ojo, no del año ni del lustro, sino de la década. Doce historias con el Supes como protagonista reviviendo aquél toque naïf de sus primeras aventuras (no lo duden: todo cómic que contenga en su descripción las palabras “toque naïf” merece la pena. O no, pero al menos podrán hablar con la cabeza bien alta del toque naïf del tomo que acaban de agenciarse. ¡No hace falta ni saber lo que significa para ganar puntos extra de interés!) guionizado por Morrison y dibujado por Frank Quitely, que oscila, dicen quienes lo han leído, entre “Obra maestra absoluta” y “Es muy bueno, sí, pero creo que te pasas diciendo que es una obra maestra”. Los deceros por fin pueden subir la cabeza con orgullo y decir “Sí, las crisis continuas son una pérdida de tiempo y dinero, nos han engañado desde la editorial miles de veces y tenemos la sensación de que, cuando compramos algo, desde Planeta se están descojonando de nosotros, pero mira qué tomo más mono se ha marcado Morrison”. Si son ustedes algo masoquistas, también tienen el All-Star Batman and Robin de Frank Miller, una ida de olla continua que destaca exclusivamente por la frase “Me encanta ser el jodido Batman”. Y a quién no, Bats. A quién no.

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¡¡Quince euros de nada!!: Noticias y maletash

mayo 22, 2009

Y ahora, unas palabras de nuestro patrocinador. Ejem.

¡Hola, amigos! ¡Piénsenlo! ¿Qué pueden hacer hoy en día con quince cochinos y miserables euros? ¿Tomarse un par de bebidas en el pub de moda en su ciudad? ¿Comprar la mitad del All-Star Superman? ¿Descubrir los beneficios de comprar dos cajas de preservativos? No, amigos. ¡Quince euros pueden ser mucho mejor amortizados! Es por eso que hoy les presentamos en exclusiva… ¡Niñas que aman la esvástica y otros cómics para suicidas! ¡Risas mil! ¡Los mismos artículos de Internet, pero remasterizados y, en ocasiones, casi cambiados del todo! ¡Un diez por ciento de inéditos! ¡Colaboraciones de los dibujantes más reputados de la webcomicsfera! ¡Y en papel! Por fin ha llegado a ustedes LA SOLUCION CONTRA LA CRISIS. ¡¡Niñas que aman la esvástica y otros cómics para suicidas!! Vamos, que sí. Que vayan juntando monedicas, que tampoco es tanto atraco. La semana que viene, más información.

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¿Qué tienen en común un intruso, un tipo con gafas y un fiestón del carajo? Sí, vale, que un tipo con gafas por lo general es un intruso en un fiestón del carajo, ¡¡pero también que forman parte de las noticias de esta semana!! ¡Las habrán leído en más sitios, pero no les intentan sacar el dinero de manera tan descarada!

¡AL INTRUSO, AL INTRUSO!

La gente se aburre mucho. Es un hecho. Si no, no tendría ni Facebook, ni blog, ni Twitter, y se dedicaría a vivir su vida sin necesidad de dar sus opiniones a diestro y siniestro. Y sin blogs, la polémica no existiría. Cada poco tiempo surge en la blogosfera comiquera un debate sacado a la luz por gente con demasiado tiempo libre: En su día fue la polémica sobre La cárcel de papel, que, fíjate tú, no puso en la página principal qué autores iban al salón del cómic de Granada, como si Álvaro Pons tuviera obligaciones en su blog. Lo último, vamos. El 13 de este mismo mes, saltó la bomba de esta temporada (que empezó dejando un reguero de polémica, muerte y destrucción y ya prácticamente  nadie recuerda. ¡Así funciona la blogosfera hoy en día!): Sergio Bleda, el autor de El baile del vampiro y La conjura de los miércoles, abrió un tema en su blog para quejarse de esos autores de cómics que, sin dedicarse profesionalmente a ello, venden su trabajo comercialmente. Malditos hijos de puta. ¿Cómo demonios se atreven a intentar vivir de su hobby sin tener una gran carrera detrás de ellos, y aun peor, a vender sus productos en la misma estantería que los cómics de Bleda? ¡Que se dediquen a su trabajo de oficinistas, que sueñen por las noches en convertirse en autores de éxito, pero que no lo sean si les viene la ocasión! Si has estudiado cine y no consigues trabajo de lo tuyo, ajo y agua, amigo. Pero ni se te ocurra entrar en el negocio de los guiones de cómic, porque es un lugar privado, único e intransferible. Se necesita ser GENIAL para estar allí, y tú no lo eres. Así que en tu tiempo libre haz cómics, súbelos a Internet, autopublícatelo (¡Sin ganar un duro, claro: No olvides que es tu hobby y, por tanto, lo de ganar dinero está prohibido!), pero ni se te ocurra quitar sitio en las tiendas de cómics a los autores de verdad, los que se pagan las facturas con sus tebeos. ¿Qué? ¿Que es solo un sobresueldo? Maldito bastardo. Si trabajaras de panadero, ¿te gustaría que Albert Monteys tuviera el hobby de hacer pan y lo vendiera? Vale, sí, probablemente te diera igual, pero has captado el mensaje, amigo. Si haces cómics en tu tiempo libre, que no se te ocurra publicarlo a no ser que tengas cuatro másters en tebeología y arte secuencial. Básicamente: Si tienes un trabajo que te dé de comer, no puedes darte el gustazo de que te publiquen algo que consideras bueno, porque es posible que Sergio Bleda piense que le estás quitando público objetivo. Si tan bueno es lo que haces, ¿por qué no lo das gratis? Morán, empieza a devolver el dinero que te han dado en El jueves, que lo tuyo es un hobby. Ibáñez, vuelve a ser botones y deja de perder el tiempo con los monigotes. En fin. Vaya despropósito, señor Bleda. Vaya cagada. (Para una reflexión realmente inteligente sobre el tema no dejen de visitar La cárcel).

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Thor, un intruso en el mundo de los superhéroes. Si eres Dios, ¿para qué te metes? Espero que al menos no cobres, chico.

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Monográfico cómic erótico (3): El cómic español. Ay, qué pícaros.

enero 19, 2009

Durante estas últimas dos semanas hemos visto cómo les gusta el erotismo a los japoneses (ya sabéis: Miradita, polvo en los lavabos y como hemos follado te amo con locura y desazón aunque no sepa ni tu nombre. Nada que no pase en cualquier discoteca española los sábados por la noche, por otro lado) y los americanos gafapastas (cómic porno mal escrito y dibujado… ¡Pero con las protagonistas de cuentos infantiles haciendo guarradas! ¿En qué se diferencia de esos dibujos que hay por Internet en que un Peter Griffin mal dibujado sodomiza a Campanilla? ¡En nada!), pero faltábamos nosotros. Los españolitos de pro. Las personas que jamás reconocerían leer un cómic porno pero que, sin embargo, tienen el suficiente espectro de mercado como para sacar dos publicaciones mensuales y varios especiales. “No, si yo me la compro por los dibujitos, que son muy graciosos”. Ya. Si te quisieras reir te comprarías Los caballeros de la mesa del comedor (iba a decir Mortadelo, pero para qué mentir), pero alguien que se compra mensualmente Penthouse Comix no lo hace precisamente para morirse de la risa. Uy, qué gracia, una tía chupando cuarenta penes. Que alguien pare el botón del humor, por favor. En fin, lo que les decía, el espectro de mercado (¿Nadie se ha imaginado a un fantasma diciendo “buuuh, la crisis anda muy mal”?) de los cómics eróticos españoles está formado básicamente por dos grupos de edad bien diferenciados: Los pajilleros quinceañeros y los viejos verdes (si tienes más de veinte, menos de cuarenta y compras cómic erótico… Sinceramente, tienes un pequeño gran problema). Y no me extraña que vaya el mundo como va si ves las historias que se cuentan. Vamos, que “Aquí te pillo, aquí te mato” se queda corto en el cómic erótico español. Aquí no hace falta que te pillen: Las chicas van siempre buscando no uno, sino siete hombres a los que dar placer. Y hasta que no acaban los siete, no se quedan satisfechas. Metódicas que son, oye. Igualito que en la vida real. Vamos, estoy seguro de que si hay una muchacha ejercitando sus músculos en el gimnasio y cualquiera de vosotros se pone delante desnudo, eso acaba en orgía y no en bofetón, denuncia al ministerio de Igualdad y castración química. Segurísimo. ¡Los cómics eróticos no pueden mentir! En fin, para ver bien lo que es el cómic español de genitales y demás, hemos seleccionado una historia sacada de Kiss Comix (¿recordáis? ¡En los 90 publicaba a Crumb! ¡No puede ser mala!): Cuando calienta el sol…, del gran Santacruz, autor Marvel que en sus inicios tuvo que ganarse el pan de alguna manera. Para enmarcar, oigan. Nunca la expresión “ir al grano” fue tan válida como ahora. Con vosotros, Kiss Comix.

Lo primero de todo en Cuando calienta el sol… es presentarnos a nuestra protagonista, que, como suele ser habitual, no tiene nombre (¿importa cómo se llame o importa que esté desnuda? Pues eso, hombre, pues eso, que aquí vamos a lo que vamos), pero sí dos pezones como dos galletas María. Yeks. Si es que le ocupan más de un tercio de la glándula mamaria en sí. ¿No podía el colega Santacruz haber dibujado algo un poquito más pequeño, más normal, más… sexy? Porque, por mucho que pase en la historia, se hace imposible quitar la mirada de las galletas María y pensar “¿Por qué son tan anatómicamente desproporcionados?”. En fin. La cosa es que María, nuestra prota, se va a la playa a echar un sueñecito en topless porque “no hay nada mejor para la resaca”. Hombre, yo había escuchado maravillas de la manzanilla y de descansar en tu cama, pero bueno. Sobre todo, no te pongas a comer y a meterte cosas en la boca porque lo mismo acabas vomitando, que la resaca es muy mala. Ejem. Y aquí llegamos al primer punto en el que nos damos cuenta de que Cuando calienta el sol es un cómic español y no de cualquier otro lugar. Y es que un cómic de Angola no podría tener la picaresca española, el humor adquirido a través de años y años de grandes comediantes, las referencias tan ocultas que…

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Monográfico cómic erótico (1): El manga – 40ºC

enero 5, 2009

Hay cosas inservibles en este planeta, objetos que no podemos concebir sin preguntarnos “No, en serio, ¿quién demonios inventó esto y cuál es su excusa?”: El Laser Disc, los cómics en DVD, los bocatas de Nocilla ya preparados (¡y que salen por un buen pico, tú!)… Y, de entre todos ellos, lo que más sobresale es el erotismo. Sí, el erotismo, esa especie de punto medio entre la vida normal y la pornografía pura y dura que no contenta a nadie. Vale, me sé todas las excusas de los defensores, copadas por “No, es que es mucho más sugerente” (sinceramente: Si vamos a ver a una muchacha gimiendo durante 15 minutos, por lo menos me gustaría ver lo que está haciendo y no imaginarlo. No hay nada más aburrido que una pareja haciendo como que folla pero notándoseles que se les escapa la risilla tonta. Ay, Mariano, qué bien lo haces, ji ji ji), “Al menos hay historia, no como en el cine porno” (todos sabemos que los consumidores de porno están deseosos de buenas historias) y “es más para chicas” (ignoro la razón por la cual las chicas gozan más viendo a alguien gemir durante 15 minutos sin que sepa ni el cómo ni el por qué, pero si ellas lo dicen…), pero ya es hora de que se diga claramente: El cine erótico es una mierda. Es peor incluso que el porno. Me explico: El porno, ya lo he dicho más veces, te interesa justo hasta que empiezas a tener la edad legal para verlo. En cuanto cumples 18 y puedes navegar por Internet a tus anchas, tu interés por ver sexo grabado se diluye (ah, ¿cómo? ¿que puedo hacer lo que he estado haciendo los últimos cinco años? ¿en serio? Pues fíjate que ahora no me apetece). Inténtale ahora colar una película erótica a un chaval de 14 años. Eh, mira, chico, es mucho más sugerente, y tienes una historia la mar de interesante (por lo general: Un ama de casa se aburre en su casa y se imagina encuentros sexuales de los que nunca vemos absolutamente nada explícito. ¡Apasionante! ¡Póngame cuatro!). A ver qué te contesta, viendo a la muchachada de hoy en día. De gilipollas para arriba. Curiosamente, si lo que le ofreces al chaval no es una película sino un cómic, la respuesta no será la misma. De hecho, probablemente haga lo que todo el mundo: Mirarlo por encima, decir “¿Pero a alguien de verdad le excitan estos muñequitos?” y llevárselo a casa para “reírse de él”. En serio, gente: No cuela. Dejad de buscaros excusas. A los quince años es normal que os hagáis de todo con Yura y Makoto, no pasa nada. Y a los treinta… ¡Bueno, alguna excusa tendréis a los treinta! Con todo, los cómics eróticos son una ponzoña peor aun que el cine. Durante las próximas semanas, analizaremos cuatro estilos muy diferenciados entre sí: El manga, el de calidad, el mal hecho y el español (con esa picaresca que nos hace únicos). No me miren así. Una venganza como esta hay que tomársela lentamente y disfrutándola. Muere, cómic erótico. Muere.

Ojo, estamos hablando de cómic erótico japonés, así que ya se me pueden ir olvidando del hentai y de colegialas con lágrimas en los ojos y sudor hasta en la uña meñique del pie izquierdo. Estamos hablando de cómics “a lo Mayu Shinjo”. Para quien no conozca a la simpática autora, es la creadora de argumentos tan novedosos como “una chica virgen conoce al diablo y al final se desvirga”, “una chica virgen compone letras eróticas porque es virgen, al final se desvirga y alargamos la trama trece tomos más dios sabe cómo” o “Una futura cantante pop es virgen y tiene que desvirgarse para triunfar”. ¿Alguien nota un trauma infantil? Lo peor no es que la Shinjo siga publicando con premeditación y alevosía, sino que su estilo, hoy por hoy, arrasa en las tiendas de Japón y entre las muchachas vírgenes (si algún día véis a alguien de más de veinte años comprando algo del estilo, ¡es vuestra oportunidad, muchachos! ¡Nunca hubo una señal más obvia de una chica desesperada!). Hoy traemos una historia corta surgida después de un atracón de la Shinjo (no hay otra explicación posible): 40ºC, incluída en la recopilación de Iori Shigano Himitsu H na Naishobanashi. Me acabo de librar de un ataque otaku poniendo cosas en japonés que bien podrían significar “Los occidentales son los únicos que picarán con esta mierda de cómic”. No sería extraño.

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Culos, motos y perros parlantes: Cuarentayseis (y 2)

junio 9, 2008

Quien estuviera aquí la semana pasada, recordará que Valentino Rossi, ese cómic andante, empezó a perder carreras por culpa de que una muchacha le robó su amuleto. Después, dicha muchacha fue secuestrada por una red mafiosa que intenta hacer lo propio con Rossi. Para ello, tienen un plan infalible: Intentar que la chica que destrozó sus frenos se le insinúe y enseñe culo. Por suerte, el perro de Rossi se lo impide de un mordisco. El perro habla. Y también hay un pollo con gafas llamado Osvaldo. Y…Y que si no os estáis enterando, os leais la entrada de la semana pasada, vaya.

Dejamos a Rossi buscando a su perro, ese al que el coito con desconocidas no le parece un negocio redondo, y para ello se mete en un desierto enorme (todo el mundo sabe que a los perros se pirran por la arena). De pronto, tras él aparece un corredor misterioso en color sepia con una moto tirando a viejuna. Empieza una competición entre los dos (que gana Valentino, claro está) y el corredor misterioso se quita el casco. Creeréis que no puede ser cierto, pero lo es.

¡Hey, Steve! ¡Nunca creí que aparecerías con una moto en medio de un desierto! Ya, Valentino, pedazo de cenutrio. Quizá tenga que ver con que está MUERTO. Y con que es el segundo muerto que ves en dos días, maldita sea. En otras culturas, eso se considera un síntoma de andar un poco mal de la chaveta. Iker Jiménez te dirá que no, pero necesitas un psicoanalista, muchacho. Me tengo que declarar fan de los halagos de Valentino. “¡Vas fuerte con ese viejo trasto!” no es lo que yo entiendo por decir cosas bonitas sobre alguien. Vaya, es como si me encuentro con alguien de cuarenta años y le suelto un “¡Pareces más joven con ese tinte de pelo, viejo de mierda!”, pero en versión Rossi, que mola más.

McQueen se sienta con Rossi y le explica lo que le gusta hacer en el desierto: Cazar alguna liebre, comer judías fritas y fumar algo… Vamos, lo que cualquiera de nosotros haría en medio de un desierto si estuviéramos muertos y tuviéramos una moto. ¿Quien no ha querido cazar liebres durante la vida eterna? Steve le comenta a Rossi que tanto el talismán como el perro están bien (¿Qué? ¿Vais a buscar coherencia ahora?) y que no se preocupe demasiado, porque es un guepardo. Venga, vale. Es la comparación menos útil que he visto en mucho tiempo, pero si Steve McQueen la dice, oye, será cierta. Supongo. Rossi ve pasar a la chica que le quitó el talismán amordazada en un camión, y cuando se da la vuelta… ¡¡Oh!! ¡¡McQueen se ha ido y en su lugar está el perro parlante!! Sin darle mayor importancia (muertos que van, muertos que vienen, perros que hablan: La dura vida de un corredor de élite), se monta en la moto y va en busca de la muchacha, sin esperarse lo que se va a encontrar allí.

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