¿A quien no le gusta hacer exámenes?

Junio es, al mismo tiempo, el mejor y el peor mes del año, especialmente cuando tienes veinte años. El sol en el cielo, la piscina a la vuelta de la esquina, las adolescentes en bikini deseando echar el lazo a alguien exactamente como tú (pero con menos pelos. O sea, otro tío), orgías y diversión en la calle, donde todo el mundo baila y practica la revolución sexual… O eso crees tú, encerrado en tu habitación estudiando las estupideces que olvidarás medio minuto después de acabar los exámenes de final de curso. ¡El blog de Randy, en su sección Meter el dedo en la llaga y removerlo para que haga pupita, desvelará hoy los secretos de esa máquina infernal que os acompañará hasta que acabéis el instituto, os licenciéis, hagáis una oposición o, simplemente, los hagáis por gusto (unos se fustigan con látigos, otros se queman los pezones con cera, otros hacen exámenes, allá cada cual con sus perversiones)!

La verdad, no os voy a mentir: Una vez entras en la etapa laboral (o, como en mi caso, parital, aunque no estoy seguro de que se diga así. Uh, no, Hardita no está dando a luz, tranquilos), los exámenes se echan de menos. Esos nervios conjuntos, esas ganas de asesinar al profesor con un machete oxidado, ese odio común hacia la típica listilla que no necesitaba repasar los apuntes a última hora… ay, los exámenes. Supongo que, como toda cosa nostálgica, los recuerdo mejor de lo que eran, porque en su tiempo los definí como “un instrumento de coacción realizado para que los estudiantes seamos aun más borregos”. Era un anarka muy chachi en mis buenos tiempos. Pese a todo, no puedo dejar de pensar en el cero que me puso el profesor del último examen de la carrera por dibujarme a mí mismo en divertidas posturas humorísticas explicando con humor los puntos álgidos del examen (nota para el futuro, amigos estudiantes: ¡Ser originales no da puntos extra! ¡Más bien quitan hasta caer en el cero!), en aquel profesor que me subió de un cinco a un siete y medio “porque tu chica tiene esa misma nota y así no discutís”, en… Ay. Los exámenes. Qué recuerdos. De pronto me siento viejo, coño. Con 24 años y viejuno. Snif. Todos sentiréis lo mismo el primer junio en el que estéis libres de exámenes. Si lo pasabais mal comiendoos la carcasa de los bolis (la causa de cáncer más habitual en el 2025), esperad a ver qué sentís cuando ninguno de vuestros amigos pueda quedar porque está estudiando Física termonuclear II: The revenge. Arrugas seguras e inmediatas, gente. Así que para volver a sentirme joven, vamos con los puntos básicos por los que todo manual de estudio debe pasar para ser políticamente correcto, empezando por cómo debe estar nuestra habitación, aparte de tan desordenada como siempre.

¿Los apuntes de biología? No sé, mira debajo del gato muerto.

No hay experto que no diga lo mismo. El lugar donde se estudie debe estar bien iluminado, ser silencioso, ordenado, inoloro, insaboro, y si puede ser una cápsula de contención opaca, mejor. Nada para distraerse, vaya. Patrañas y mentiras, coño. El problema de tener expertos en estudiantes es que hace veinte años que no han estudiado. Los jóvenes de hoy en día estamos acostumbrados a la marcha, el jevi y el cachondeo ye-yé, necesitamos a todas horas algo que nos reafirme como jóvenes, ya sea una gorra hacia atrás (porque todavía se lleva, ¿no? ¿Sigo siendo joven?), un yo-yo en las manos (en mi época de estudiante universitario estaban de moda, qué pasa. Vale, puede que solo estuvieran de moda en mi casa), una bolita antiestrés (que estresa que da gusto) o la cabeza de una cabra muerta, que no será propio de jóvenes pero es ideal para comprobar si tus padres te dejan hacer lo que sea en exámenes. Da igual que la habitación esté ordenada, pulcra y con cada cosa en su sitio. A menos que seas un maniaco de la limpieza, en media hora, como poco tendrás tres montones de apuntes (por estudiar, estudiados y para repasar) medio mezclados, un cómic tirado por ahí para una de esas fabulosas “medias horas de relax” (no me sean guarros, no ESE TIPO de relax. Ese relax mientras se estudia, que parecen nuevos), el ordenador encendido, los Princo revueltos, más apuntes en el suelo de los de “estudiar luego” y la cabeza de la cabra coronando la habitación. Ya puestos, déjala revuelta, dentro de tu “desorden ordenado” (si no habéis usado esta excusa nunca para no ordenar vuestra habitación, ¡aprovechad!) y dedícate a lo suyo, que es el estudio. Valen más cinco minutos concentrado y quince perdiendo el tiempo con tonterías que veinte minutos de estudiar mientras piensas en cualquier otra cosa. Lo importante no es el lugar, coño, sino tu actitud ante el libro que acabas de abrir. Si eres garrulo, lo serás siempre. Con cariño para los garrulos que visitan el blog, si es que hay alguno, que lo dudo.

Y es que no puedo evitar partirme de risa cada vez que veo el telediario de Antena 3 y sus fabulosos reportajes en época de exámenes, siempre iniciados con el mismo discurso año tras año: “Nervios, sudor, cafés y algún que otro lloro. Es lo que se ha vivido hoy en las aulas en las que…”. Ni se preocupan de contratar a un becario para que se lo cambie. Total, para qué, en Navidad hacen lo mismo. El otro día, debido a Selectividad (el examen que sirve para decir “Bueh, yo saqué un ocho sin mirármelo apenas” aunque no salieras de casa durante diez días), sacaron a un grupo de cinco chavales, prototípicos de un colegio privado cualquiera (esto es: Pelo engominado, uniforme, hablando como si se hubieran empollado el diccionario Español-Repipi, Repipi-Español) diciendo que siempre estudiaban en una habitación cerrada que ventilaban cada quince minutos, bien iluminada, con los lápices alineados a noventa grados y no permitían que nadie entrara en la habitación. Vamos, que se han buscado la excusa perfecta para emporrarse hasta el ojete sin que nadie les pueda decir nada. No son listos ni ná los de los colegios privados. Más que el hambre.

“Mamá, creo que lo mío no es estudiar”-“Hijo, pero tienes gafas. Sólo puedes ser o buen estudiante o psicópata asesino”-“Hum…”

Pero como íbamos diciendo, el lugar no es lo importante. Lo importante es saber cómo hay que estudiar. Lo que los expertos llaman técnicas mnemotécnicas de estudio y el resto de la humanidad conoce, simple e incultamente, como “técnicas de estudio”. Se hacen cursillos enteros para las jodías técnicas, como si uno necesitara treinta horas para saber que haciendo acrónimos se estudia más rápido que no haciéndolos. Cultura general, macho. Las técnicas de estudio son como los culos: Cada uno tenemos uno y, aunque estamos contentos con él, nos gusta más el del vecino. Si estudiamos haciendo esquemas, seguro que nos convence más el que hace acrónimos, y viceversa. Si estudiamos cantando (¿Quien no se ha inventado una canción para aprenderse los ríos de España? La mía rimaba y todo) nos gustará más el que necesita bailar para aprenderse la lección (conocí a un chaval así, lo juro)… Vamos a desengañarnos: Al final, lo importante no es hacer un esquema, un resumen o aprenderte la primera sílaba de cada párrafo quedándote con algo inconexo o con un sentido discutible (“La llama son máximo placer”), sino saber de lo que estás hablando. Con haber ido a clase, y esto es cierto como que hoy hace sol y el Metal gear solid 4 no ha slido, tienes la mitad del curro hecho.

Lejos quedan técnicas de estudio que no funcionan por mucho que os hagais creer a vosotros mismos que sí: Estudiar con la tele encendida no funciona, tener el libro cerrado mientras veis una serie “para reposar lo aprendido” sólo funciona si llevais estudiando dos horas y sólo veis un capítulo (que me sé de gente que estudia cinco minutos y después se tira cinco horas viendo la tele como premio. Luego se extrañan de sus suspensos. Sigh, qué mundo) y, definitivamente, tener la música puesta a todo volumen no ayuda a concentrarse para estudiar a no ser que viváis en la casa de los mil gritos. Lo siento mucho, podéis intentar que me crea que se os da mejor concentraros en vuestros apuntes de derecho mientras escucháis a Marilyn Manson o a Blind Guardian, pero no cuela, coño. Es totalmente imposible. Y no es porque no lo haya intentado, pero la cabeza simplemente se va. “Bien, Constitución española, párrafo 2, artíc…eeeh, esta me la sé. Imaginations from the other siiiide…”. Y, por si fuera poco, la música relajante todos sabemos que lo único que consigue es hacer que nos crispemos. Si tan bueno fuera estudiar con música, las bibliotecas tendrían unos bafles tremendos en vez de tanta enciclopedia que ya nadie mira (teniendo Wikipedia, ¿quién quiere más?).

La mejor selectividad de la historia fue aquella en que los zombies de famosos irrumpieron en el aula.

Así que para estudiar en silencio, a muchos nos queda una sóla opción: La noche. Suponiendo, claro está, que ya tenemos nuestros apuntes o, en su defecto, se los hemos fotocopiado a esa chica tan maja que subraya en cinco colores diferentes y tiene todas las papeletas para convertirse en una psicópata dentro de cinco años. Pasar una noche entera sin dormir estudiando es algo que todo el mundo debería hacer como experiencia de alto riesgo. Llantos, alegrías, mensajitos por el móvil, cafeína (ya sea en formato refresco o en café. Lo que me recuerda que una vez mi padre me trajo para pasar la noche Coca-cola sin cafeína. Gracias, padre, chócala ahí), drogas varias (supongo, no lo sé. Ya sabéis que lo más cercano a una droga que he probado es el Red bull) y una sensación de estar haciendo algo útil por la comunidad que no te la puede quitar mas que el sueño. ¿Pero quién quiere dormir? ¿No somos jóvenes? ¡Ya dormiremos en julio y agosto!  ¡Viva! ¡Viva la juventud! Cuando os despertéis con una hoja pegada a la cara y llena de babilla, descubriréis que es la hora que estabais esperando: El examen ha llegado.

Hay dos partes básicas en todo examen además del examen en sí, que daría para un artículo como poco. Por suerte, soy un chico previsor y me lo guardo para el año que viene por estas fechas. Primero, antes de entrar, hablando con los compañeros (si alguien ha pensado “No te fallaré”, expulsado una vez más) y donde se sueltan las frases tópicas de rigor: “Casi no he estudiado” (traducción: adivinad quien sacará matrícula de honor), “Me lo sé más o menos” (traducción: No tengo ni pajolera idea), “¡¡Voy a suspender!! ¡¡No me sé nada!!” (traducción: ¡¡Me lo sé todo pero voy a causar nerviosismo general sin ningún motivo!!), “Espero que metan lo que me he estudiado” (traducción: Eh, me lo he mirado mientras venía en el bus, como poco sacaré un cinco, ¿no?) y la favorita de todo el mundo, “Suerte, chicos” (que viene a significar “Como saqueis más nota que yo, fingiré alegría y luego os criticaré en cuanto me deis la espalda”). Los científicos de todo el mundo aun esperan que alguien diga o haga algo original antes de un examen que no sea repasar a toda prisa, comparar apuntes a última hora (“¿Cómo? ¿Que EXISTE un tema 4?”) y deambular cual zombies hablando sólos (Romero debería hacer una película con estudiantes en junio, por justicia).

La segunda parte es después del examen de turno, donde cada estudiante coge dos roles: El de putear o el de ser puteado. El que putea es ése que está tan seguro –o inseguro- de su examen que se dedica a ir preguntando una por una a todas las personas que se encuentra por el camino, no ya “¿Cuál era la respuesta a la pregunta cinco?” sino más bien “La respuesta a la pregunta cinco era Alemania, ¿verdad?”, creando confusión inmediata y mal rollo hasta que se publican las notas y vemos que, efectivamente, Alemania no era la respuesta. El puteado, en cambio, vive en la incertidumbre, compara mil libros, busca por Internet, llama al profesor y sin resultados hasta que sale el examen y comprueba que, efectivamente, no era Alemania. Tampoco la que él había puesto, pero Alemania no era. Cambiarán los alumnos, pero todos hemos hecho lo mismo una y otra vez, maldición.

En un mundo sin exámenes, los estudiantes tendrían que resolver intrigantes misterios y vivir excitantes triángulos amorosos. Me quedo con los exámenes.

Se quedan muchas cosas en el tintero: Los tipos de exámenes, lo que hacen los profesores durante ellos, chuletas, tipos de estudiantes… pero lo dicho, el año que viene volveremos sobre estos temas. Si es que seguimos por aquí. A los que están ahora de exámenes y leen el blog de manera rápida estos últimos días, ¡¡mucha suerte, coño!! Y disfrutad antes de convertiros en viejos carcamales como el menda. ¿En serio llevar la gorra para atrás ya no es juvenil? Snif.

Mañana, tetash acompañadas de noticias.

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52 comentarios to “¿A quien no le gusta hacer exámenes?”

  1. Rivs Says:

    No me lo creo, pri!
    Ahora leo n_n

  2. Ann Deverià Says:

    Yo hice la selectividad de Lorca (en Lengua) y Marley (en Inglés).

    Pero de Franco no recuerdo, eh xd.

  3. Rivs Says:

    Así que la listilla tiene género incluido, ¿eh? No puedo negarlo, en mi clase también es chica.
    ¿De verdad le suspendieron por amenizar el examen? Rsk, estos profesores, que no saben apreciar el abnegado esfuerzo por hacerle la correción más llevadera. Aunque lo de posturitas suena bastante mal, ¿Le suspendieron por Pr0nz!ear el examen?
    Flipo tambien con el que le subio la nota. Mi novio tiene media de diez, mándeme a ese profesor, por favor.


    Acabo de flipar. El pie de foto lo dije yo ayer, y el gato muerto era el gato obeso de mi hermana. Me da usted pánico, Randy.
    Yo me aprendí los ríos montando una historia medieval con los nombres. Logré que una de mis amigas casi suspendiera.

    Merece un oscar por las frases de antes de entrar (Justo hoy las he oído todas)
    Gracias por la suerte :p

  4. Dark Passanger Says:

    Yo ni soy un viejales, ni estoy de examenes, de vacas y con un curro para el verano…

    Y no la gorra hacia atrás pasó de moda, ahora se lleva el paquete de tabaco en el bolsillo trasero de atrás marcándose, o en su defecto asomando medio paquete.

  5. Lord Urko Says:

    Emerjo (suena mal) de mis montañas de papeles de Derecho Penal coronado por el Código y el jodido manual “por-qué-me-gasté-más-de-50-euros-en-esta-bazofia-infernal-sin-dibujos”. Realmente, no creo que eche de menos estos exámenes.

    Para estudiar sólo hay un sitio que NUNCA se debe visitar: la biblioteca. Si aquí la llaman la “ligoteca”, créanme que no es porque haya ligas de estudio. Mensajitos, cuchicheos, móviles cuyos dueños son ignorantes y/o desconsiderados, miles de mesas que tienen apuntes guardando sitio al dueño (que está en la cafetería)… Lo único bueno que suele tener es la excelentísima conexión wifi.
    No es de extrañar que la gente se busque su reducto inexpugnable, donde el sentido común y el buen gusto están prohibidos. Ahora mismo, estoy estudiando en la sala cómún de la residencia, con gente a mi lado más concentrada (o no) que yo, con vagos en la sala de la tele echando partidas al muy tentador Mario Tennis 64… ¡Sé que aprobaré, maldita sea! Y por cierto, he sacado algunas de mis mejores notas habiendo estudiado comiendo ramen y escuchando Rammstein, combinado con Lordi y algunas bandas sonoras… A propósito, es mejor no usar auriculares. Distraen más de lo que parece…

    El sistema de estudio-premio… Yo lo usé en un examen final de filosofía alternando con capitulillos de Harry Potter 6, que acababa de salir. Qué gran error. Confundir a Platón con Dumbledore es algo que no olvidaré. Y creo que mi profe tampoco.

    Lo mejor antes de un examen, dormir. O en su caso, comer. Hice un examen estupendo de historia del derecho español mientras digería un estupendo menú del día de un restaurante chino. Mientras mis compañeros se morían de asco y nervios, yo degustaba con un compañero unos platos de arroz y carnes varias. Me sentí superior, kukuku…

    Y eso. Apuesto a que hoy van a haber comentarios autobiográficos y/o de nervios pre/post-examen. Denle duro.

  6. Coet Says:

    no se si ahora que no los hago ( a excepcion de entregas , lo cual no es un examen propiamente dicho ) hecho de menos o de mas los examenes.

    que gran articulo , normalmente no posteo pero estos ultimos articulos me han gustado , en especial lo de la coca-cola sin cafeina i el psicopata.

  7. Victoria Says:

    ¡Joder, es la puta verdad! Cada punto. Excepto lo del orden (necesito orden para estudiar, en cuanto veo mucho folio me agobio), lo de las drogas (never, ni siquiera café) porque nunca me quedaba de madrugada (hasta las doce y media como mucho) y lo de la música. A mí me viene bien escuchar a Strauss y música ambiental rollito ascensor. Lo sé, soy rara.

    En Selectividad juro que saqué un ocho y medio sólo con lo que recordaba de los exámenes de junio y de haber visto durante el curso. No estudié para la selectividad como mis compañeros de clase, que los veía desquiciados en la puerta antes de los exámenes. Y en la carrera me pasó varias veces que la pregunta del examen fuese la que me vi la noche anterior, o en el viaje de camino al centro del examen, y una vez, la que me leí delante de la puerta justo antes de entrar. Verídico y sin exagerar.

    ¿Incluyes este artículo en mi lista, Randy, porfi? Es un 8 de 10 por lo menos (para mí nada supera el de Jai Escul XD).

    Casi 25 tacos y sigo con exámenes. Y me temo que todavía me quedan un par de años más. Asco de vida, coño. Pero lo mejor es que después los pondré yo ¡¡BWAHAHAHAHAHAHAHA!! ¡Y seré muy cruel, maldita sea!

  8. J Calduch Says:

    “Lo importante no es memorizar, sino tener claros los conceptos”

    Eso sí, como tengas claros los conceptos y no claves el examen de memoria, la has cagado. Esa es la doble moral de los enseñantes/examinadores.

    (alguno bueno existe: recuerdo uno de mates con esas ecuaciones quilométricas que hay que ir cambiando cosas de lado como si fuera un cubo de Rubik para poder ir eliminando. Las dejaba limpitas como ecuaciones de segundo grado y escribía “el resto no lo hago por pereza”. Me las dio como buenas)

    Tenía una compañera experta en asaltar a la puerta de entrada del examen con una duda, pero de esas dudas en que todo está tan sacado de sitio que o ella está completamente equivocada o tú no te has enterado de nada de esa asignatura en los tres últimos cursos. Que ya la conocía, pero aun así servía para entrar en la sal más angustiado que de costumbre ¿y si esa vez ella tenía razón?

    Y lo que más me ha marcado es una que salió indignada del examen porque habían puesto demasiadas preguntas “de pensar”. Bueno, igual los más jovenzuelos no pilláis esto último, esclavos ya de la ley de probabilidades del examen tipo test y sus supuestos trucos estadísticos infalibles (“si no sabes la respuesta marca alguna al azar, pero si dudas entre dos ni se te ocurra contestar” y cosas así).

    Llevo tiempo alejado de los pupitres, no sé si aquello tan cacareado de la “evaluación continua” ha terminado implantándose. El estudiante lo veía como que asistía a clase con cara de interés y las notas se hacían solas. El profesor como una herramienta para poner examen siempre que quisisera y aún así poder aprobar o suspender a quien le diera la nota independientemente de la puntuación de los ejercicios.

  9. J Calduch Says:

    Mnemotecnia:

    Julio Amperio se fue a dar un voltio, se encontró con un ohmio, se metieron en un watio, se sacaron el faradio y se dieron por el culombio

  10. Repelux Says:

    Los malditos exámenes. Lo peor, lo que dices de los comentarios posteriores. Aunque yo tengo un amigo que se ha pasado todo el %$@= curso diciéndo antes de cada examen “¡Vamos a morir!”, mientras yo era un ejemplo de estoicismo. Conclusión, él con un 8’5 de media y yo a septiembre. Me va a tocar hacerme psicópata (USA, there I go!).
    Me he reído mucho con este post. No te deprimas con eso de que los artículos del 1.0 eran mejores, porque definitivamente estás tan sembrado como siempre.
    P.D.: ahora los canis llevan la gorra hacia arriba, en plan peineta. De ese modo es tan poco funcional como del revés, pero más ridícula.

  11. katakraos Says:

    Yo me acuerdo de las reacciones post-examen…

    recuerdo especialmente en una ocasión en mis tiempos de facultad, un examen en el que copié como un bellaco (no se alarmen, acabé dejando la carrera), y en el que dejé de copiar porque más o menos me sabía lo que ponían. Vamos, que el examen iba fijo para notable…

    El caso que unos días después, cuando saleron las notas, que yo todavía no había visto, se pasaron dos compañeras, a lsa quecariñosamente llamaré la Punki-Marylin-Manson y la Zorra Mala Leche. Sé, es tanto el amor…

    El caso que venían de hablar con el profesor, porque consideraban sus notas muy bajas y demás. Yo dije: “yo me imagino que por lo menos habré aprobrado. Copié como un cerdo…”

    La Zorra, que había sacado más o menos notable, creo, me dijo “Pues yo iría a hablar con él, porque creo que te ha puesto un 4 y medio”.

    Un servidor: “Pues bueno, pues vale, pues me alegro”

    La Zorra fue especialmente insistente en el hecho de que debería hablar con el profesor, pero decidí pasarme un rato después a ver las notas, antes de precipitarme. La verdad, me dba un poco igual…

    Como yo sospechaba, estaba de notable alto. Qué mala es la envidia…

    … y qué fácil era copiar con ese hombre, más que nada porque ya me habían avisado de ello, y además, la primera nota aprobada que te pusiera, era la que te pondría durante toda tu vida académica con él. Efectivamente, el resto de exámenes ni los leía…

    el siguiente cuatrimestre ni estudié, dispuesto a repetir la jugada…

    Vino otra profesora a vigilar, y no pude usar mi método de “el cantoso cuaderno en las rodillas”, y con lo poco que había estudiado, poco hice.

    La nota, notable alto.

    Quedó demostrado que, en efecto, el muy cabrón trabajaba menos que yo.

    Catedráticos…

    Y aquí termina la hora de los cuentos de tío Kata, más en http://lakame.blogspot.com en clásicos ilustrados o algo.

  12. Pseudo Says:

    Yo no echo en falta los examenes. Nada. Nunca. Los odio a muerte.

    Lo que sí echo de menos de mi vida estudiantil (a la que sin embargo volveré por un tiempo -breve), es el no tener más obligacion que la puramente académica. Nada de pensar en buscar curro o en ahorrar para un piso.

  13. Superlayo Says:

    Randy, te voy a matar. Lo he decidido sólo con leer el título del post. Después lo leeré y estaré de acuerdo, e incluso comparto en parte la opinión de esa frase (lo explicaré más tarde, cuando comente el post en condiciones), pero estás muerto. :p

  14. MeGaX Says:

    Yo solo puedo estudiar en el bar de la uni…

    Tengo examen el lunes y aun no he ni ojeado el temario, con dos dias me sobra, he dedicado esta semana a ver sufrir a los de selectividad y a reirme en su cara de su sufrimiento.

  15. Shura Says:

    No contaré historias autobiográficas porque puedo resultar odioso :P
    Pero una cosa dejaré clara, no echo de menos los exámenes. Adoro poder salir a la calle en junio.
    Victoria dixit: “Casi 25 tacos y sigo con exámenes. Y me temo que todavía me quedan un par de años más. Asco de vida, coño. Pero lo mejor es que después los pondré yo ¡¡BWAHAHAHAHAHAHAHA!! ¡Y seré muy cruel, maldita sea!”
    ¿Es usted profesora? ¡Con el morbo que me dan! XDDD

  16. Superlayo Says:

    Para mí (y para todo el mundo, supongo) el estudio es una chapa. Pero he de reconocer que cuando uno lo lleva bien, y se mete en el examen, como reto intelectual es hasta entretenido.

    Yo reconozco haber disfrutado en exámenes en que estaba tan centrado (y lo llevaba lo suficientemente bien) como para estar pensando en como seguía la pregunta y preparándome para escribirla en condiciones al mismo tiempo que escribo lo anterior, y enlazar mentalmente cosas a toda velocidad.

    Eso mola y todo. :p Que tampoco quita para meter errores garrafales, que yo ayer llamé a Jose Fernando de Baviera, Luis Felipe de Orleans, por alguna razón. Lo peor fue que me saltara el chip de como era realmente en cinco segundos de reloj después de haber salido de clase. Rayos.

    Respecto al post, yo no estudio de noche jamás, si me quitara las noches de sueño (que en exámenes son generalmente los mejores momentos del día :p), me muero. Yo algún examen antes de empezar no repaso ni pregunto, es más, como el tema de conversación se distancie un poco del examen en sí, no permito que vuelva a los orígenes.

    Y tampoco uso ningún tipo de estimulantes (guiño, guiño) para estudiar, aunque me da bastante sed y bebo mucha agua (así que tengo que mear cada vez que me levanto a beber, con un círculo vicioso cuasi-eterno). También leo mucho (entre temas o folios que calculo más o menos), cómics y libros. Me debo haber ventilado más de 1600 páginas en libros sólo hasta ahora en Junio.

    Y ni biblioteca ni sala de estudio ni leches. No me gusta tener gente alrededor cuando estudio, caray. Así que me quedo en mi habitación, tumbado alegremente en mi cama. Suerte a todos los compañeros estudiantiles, también.

  17. Pablo Says:

    Todo. Absolutamente todo lo que Randy ha contado en este post nos ha pasado alguna vez a todos nosotros. Y a mí me sigue pasando, que a mis 27 tacos todavía estoy estudiando (pero para unas oposiciones a profesor).
    Y lo divertido será que cuando sea profesor, a mis alumnos les seguirá pasando.

  18. Yaoiera Says:

    dios, ¿blind guardian y marilyn manson? no se puede, y menos con ésta música…
    dibujar y escuchar música sí, porque son acciones que comparten el mismo hemisferio cerebral; de eso aun me acuerdo… (oh, yeah… y os lo podría haber escrito en reppippi, pero es queahora mismo no llevo gafas y me es imposible)

    ays, examenes… antes sólo pensaba en estudiar para no trabajar, ahora trabajo para no estudiar jajajaja nah, seguiré mi bohemio sueño!! vivaa!! a actuar, doblar y hacer musicales!! y a pasar hambre a fin de mes!!
    buff… y si me hubieran puesto la misma nota que a mis ex’s me hubiera suicidado, que no tienen ni la eso xD

  19. elEXnuevo Says:

    Randy, no es por nada ,¿ pero que hayas puesto dos dias seguidos una foto del actor que interpreta a Ivan en EL INTERNADO tiene algun motivo o solu es casualidad?

  20. Yaoiera Says:

    wo wo… a alguien se le ha roto el candado del armarioooo… jajajaja

  21. Dark Passanger Says:

    Completamente de acuerdo con Superlayo, una de las cosas gozosas y disfrutables de esta dura etapa, es llegar a los exámenes (y si te lo sabes) es enlacar mentalmente todo como un puzzle, a mi si me gusta esa sensación..

  22. Rivs Says:

    A mi me pasa lo del reto en biología y cuando el de mates no es un cabrón redomado.
    Sí que es curioso lo del Internado, sí…
    Por cierto, ¿Alguien me explica lo de la selectividad, Lorca, Franco y Marley?
    Comparto con Superlayo también el sueño, mejor hacer un examen habiendo dormido y sabiendose poco que babear la hoja de examen en sueños.

  23. Yaoiera Says:

    los examenes molan? já… para mí lo único gratificante eran los exposiciones o los trabajos! pero des de luego, no los examenes… sobretodo los de filo… los profes de filo están locos! en serio… a lo mejor no estudiabas nada y te metía un 9 y cuando te veía ahí estudiando y interesandote por el tema haciendo esquemas t metía un 5…
    yo creo que o era bastante cabrón, o no le gustaba el peloteo…
    los profes merecen la muerte

  24. elEXnuevo Says:

    Ah, por cierto, siento mucho los traumas que pude causar ayer con lo de ” Somos balleneros, llevamos arpones…”, ya que tambien a mi me encanta dicha cancion…
    Y lo de EL INTERNADO no creo que sea por eso, Yaoiera, pero puede que Randy nos quiera meter por los ojos EL INTERNADO…conmigo no puede hacer nada, Randy, me encanta desde el capitulo 1…
    ……………………………………………………………………………………………………………mañana, las tetash de Ivan

  25. Superlayo Says:

    A mí me recuerda cuando el pistolero se pone a tono, Dark Passenger (¿había sido con usted con quien comenté acerca de la Torre Oscura? Estoy acabando el cuarto…), y está completamente centrado en lo que sea.

    Rivs, yo recuerdo un examen de mates hace años (eran derivadas, o integrales) que me sentí como si estuviera haciendo un librito de pasatiempos… No recuerdo si saqué una nota exhorbitadamente alta… ¡Pero lo pasé pipa!

    Yaoiera, a mí me pasa al contrario, no me gustan las exposiciones y aborrezco los trabajos (pero más por el tiempo que lleva hacerlos que por otra cosa). Pero los exámenes son casos puntuales con los que disfruto, no en general; vamos, que me alegro si por lo que sea me ahorro uno…

    Y siempre he disfrutado con la filosofía (más cuando se trataban menos temas concretos y uno podía divagar más) por las mismas razones que con algunos exámenes: porque uno tiene la oportunidad de deslizarse por completo al plano mental, y eso a mí personalmente me encanta.

  26. anomenatinutil Says:

    Es verdad, yo también hize (y hago) todo esto. Que me parta un rayo!!

  27. Repelux Says:

    Los exámenes de asignaturas de letras me divierten, sobre todo este año con historia, que mi profesora estaba loca, no se leía los exámenes y entonces nos inventabamos cosas. En parte una lástima porque me encanta la historia, por otro lado era divertido hacer exámenes. un amigo mío le contó “Canción de Hielo y Fuego” en una pregunta sobre Felipe II y yo le conté que los liberales daban patadas giratorias a los conservadores. Voy a echar de menos el instituto (espero).

  28. merylspider Says:

    Eres un ser cruel y despiadado. Y ya me ensañare mas cuando no tenga que volver a estudiar a toda prisa.

  29. Milgrom Says:

    Suerte a todos los estudiantes. Ahora se quejan, pero cuando empiecen a trabajar y descubran lo duro que es tener sólo 22 días de vacaciones anuales, descubrirán la verdad.

  30. Félix, el poeta teleoperador Says:

    Maldita sea, peor lo paso yo, que prefiero estar haciendo examenes y tener 3 meses de vacaciones, a tener que pringar y currar TOOOOOOOOOOOOOOODO el verano :(

  31. Félix Says:

    Muy buen articulo, por cierto.

    Y para este verano, igual le mando yo algo, sobre el mejor comic de la historia

    El castigador mata a todo marvel o algo asi

  32. Storywriter Says:

    No hace ni 3 horas que estaba yo sentado delante de un pupitre para hacer mi último examen de la ¡¡¡SELECTIVIDAD!!! (truenos y rayos varios) y he pensado, hoy saldré de aquí diciendo: no ha sido para tanto. Y lo dicho, no ha sido para tanto.

    Lo peor del examen es lo mal que lo pasas antes de que te lo pongan delante de la cara, una vez has leído las preguntas sabes si vas a aprobar o si vas a probar (jojjojjjjjjo).

    Me ha encantado el artículo :-) y si las gorras al revés no están de moda, nosotros trabajaremos para que lo vuelvan a estar. O pondremos de moda ir con las gafas al revés, ya veremos sobre la marcha…

  33. Axl Says:

    A partir del siguiente post ya tendré dejar de decir la frase “no suelo comentar en este blog”…
    Solo quería hacer un comentario de lo último que dijo Milgrom. Supongo que para el 90% de seres humanos será como dices.
    En mi caso concreto… odiaba estudiar. Llegó a provocarme problemas de ansiedad y hasta nauseas. Sin duda, los años de instituto fueron los peores de mi vida, una puta pesadilla constante aliñada con un desmedido consumo de drogas para evitar afrontar la realidad diaria sin desmoronarme del todo. Repetí varios años por mi incapacidad absoluta para aprobar ciertas asignaturas (además de mis innatos problemas de integración, pero ese es tema aparte). Viví muchos años amargado y descreido con el mundo, y probablemente muchos aspectos como el cinismo en mi personalidad podrían haberse evitado de haber tomado otro camino. Me dejé por dos veces los estudios a medias para tomarme “años sabáticos” (que se redujeron a morirme de hambre y malvivir en ciudades que no conocía) para asegurarme que existía un mundo más allá de ese tormento.
    En cambio, terminar los estudios fue… como un chorro de aire fresco en mi vida. Tiempo libre, fines de semana sin la espada de Damocles de los exámenes sobre mi cabeza, vacaciones (menos, sí, pero pudiendo elegir las fechas), ingresos (¡viva el capitalismo!), la sensación de estar haciendo algo útil con mi vida en lugar de perder el tiempo rodeado de mediocres cuyo único mérito es tener una capacidad de memoria superior a la mia (y que el resto de sus conexiones neuronales estén cortadas no tenga ninguna relevancia), y dedicarme a las cosas que de verdad me gustan, como poder comprar un objetivo decente para mi cámara de fotos, o no tener que mendigar a mi padre para comprar un libro o un comic.
    No puedo saber como habría sido mi vida de haber tomado otro camino (terminé el instituto con 20 años, y un módulo superior de 2 años en 3 y medio, y ahora trabajo de desarrollador de I+D), pero lo que puedo decir es que para mucha gente ese tiempo fue un suplicio y una tortura.
    Digo todo esto porque con el tiempo (ahora tengo 25 años) he conocido a chavales que estaban en una situación similar a la mia, y que el único consuelo que recibian era “¡con lo bien que se vive de estudiante! Ya verás cuando estés trabajando…”. Eso, probablemente, sea peor que cualquier otra contestación posible.
    Y no digo que haya que dejarse los estudios. Yo los acabé más por una cuestión de principios (por aquello de terminar algo que empiezo, por una vez en mi vida) que por pragmatismo. Pero lo que para unos es una etapa más y una simple molestia, para otro es como desayunar cucharones de mierda cada mañana a las 8:30.

    Bueno, al final esto quedó en una reflexión en “voz” alta…
    Ya que estamos, diré que saqué un 6.25 en la selectividad. Lo cual me enorgullece, dado que saqué un 0 en el matemáticas y los examenes “de letras” debían compensar esa nota…

  34. paco Says:

    Por si a alguien le preocupaba: ¡No estoy muerto! ¿Cómo, que no le importa a nadie? Bueno no importa. Mi ordenador se puso juguetón y ahora voy a pasar mucho tiempo arreglando el desastre. Y leyendo los artículos de esta semana, que el viernes fue la última vez que pude conectarme. Con esto quiero decir que no me veréis mucho por aquí en los próximos días.

    Randy: cojonudo el trailer del Furibundo (aún voy por los comentarios del fin de semana, va a ser un día muy largo). Y perdona por el spam.

  35. Victoria Says:

    ¿Paco? ¿Paco? Hum… ¿Quién es Paco? XD Es broma, hombre XDD

    Se le echa de menos, pero como tengamos que estar hablando de tooooda la gente que falta por culpa de exámenes u otras mierdas, vamos apañaos.

    Axl, siento profundamente que lo pasaras tan mal. Mis años de instituto no fueron muy buenos, pero leyendo lo tuyo, joder… Lo siento, tío, pero me alegro de que ahora estés de puta madre. Así es como deberían salirle las cosas a todo el mundo.

    Sigan todos ustedes los consejos de tito Superlayo. Él sabe. Excepto nombres de duques y príncipes, pero sabe ;P

    Intento serlo, Shura. Por ahora no será posible, pero espero que en un par de añitos me salgan las cosas mejor que ahora. A día de hoy, mi vida es una mierda bastante grande.

    Desde hoy, esto estará muerto. Imagino que hasta septiembre.

  36. Jesús David Says:

    “Lo que me recuerda que una vez mi padre me trajo para pasar la noche Coca-cola sin cafeína. Gracias, padre, chócala ahí”

    Esta frase me ha echo llorar de la risa. Genial el post

  37. paco Says:

    Tras convertir mis ojos en pasas me he puesto al día leyendo todos los artículos y todos los comentarios. Menos mal que me gusta leer. Y ahora mis impresiones al respecto.

    Sobre exámenes:

    Recuerdo cuando en selectividad me bajaron nota (hasta el suspenso) en el exámen de Lengua por poner “Cervantes escribió más cosas que El Quijote”. Cabrones. De todos modos saqué un 7.5 sin mirarlme los temas apenas (estudié una tarde para 6-7 asignaturas, no se puede decir que me matara precisamente). Lo juro por ZAPATERO si hace falta. Y Randy, tú si que eres un experto en estudiantes. Por cierto, soy de los que para estudiar se cogen el libro y los apuntes y se los leen en silencio tranquilamente, no me gusta hacer tonterias para eso.

    En general:

    Con dos palabras: impresionantes articulos. Y ya he puesto a bajar las aventuras de Teresa Lida y Afredo Blada. Yo tampoco me dí cuenta del chiste de los nombres.

    Victoria: gracias por la bienvenida. Lo recordaré hasta que lo olvide.

  38. Hard_Candy Says:

    Yo que tengo muy, muy, muy fresca la selectividad, siempre recordaré anécdotas como la chica que preguntó dónde se ponía el nombre en el examen, otra que se puso a sangrar por la nariz y lo machó, mi móvil con la sintonía de mario bros sonando en medio de un examen mientras yo me hacía la tonta, y, sobre todo, los nervios de antes, durante después. Es una experiencia hiper extresante pero a la vez divertida. La recordaré siempre. Snif (a ver si la nota también es motivo de recuerdo).
    Oh, a mí más que Lorca me salió Umbral. Y por supuesto que puse el “he venido a hablar de mi libro” en el comentario. Cualquier examen que no contenga esa frase debe ser suspendido. Y punto.

  39. reorx Says:

    Dios, yo creía que era el único poseedor del mítico “desorden ordenado”… No, ahora en serio, la sensación de tener toda tu habitación hecha un asco, pero sabiendo donde está cada cosa, es inpagable. Y lo más jodido era cuando, hace unos años, los padres te hacían el “favor” de ordenartela. Yo creo que esta conversación forma parte de las pesadillas de numerosa gente:
    -Mamá, donde está (objeto X)?
    -Tu sabrás, es tu habitación (puñal en el corazón)
    -Ya, pero me la has ordenado.
    -Si te la ordenaras tu después no te pasaría esto (universo de dolor)

    Padres, destrozando los razonamientos lógicos por toda la eternidad (y lo que queda).

    Ah, y hay una cosa que da mucha más rábia que el que dice “no he tenido casi tiempo” y luego saca sobresaliente. Es el que dice “Bah, yo me lo he mirado media horita de nada” y luego saca sobresaliente.

  40. Tanit Says:

    Yo este año ya he sentido lo que explicas al principio, el no tener exámeens mientras que todo el mundo a tu alrededor habla de los que ha hecho o le quedan por hacer, y reduciendo así considerablemente tu vida social. La cosa está en que yo no tenía convocatoria de Junio, así que en Septiembre retorno a los exámenes…. ainsss y que digan que la vida de estudiante es fácil….

  41. Ganbon Says:

    Hace tantos años que tengo examenes… desde la selectividad engancho febrero, junio y septiembre; y hace unos cuantos años ya… Y espero que este año o el siguiente sea el último, y no creo que eche de menos los exámenes, tengo ganas de ponerme a currar, de ganar un sueldo y de irme a vivir por ahí. No me vale eso de “que suerte teneis los estudiantes”, yo le pegaría fuego a mi facultad.

    Creo que lo moderno entre los jóvenes ahora es ir en skate. Van en skate a todas partes: al cole, a los billares,a los recreativos…

  42. mushroom00 Says:

    Jajaja, es bueno muy bueno, me he reido unas cuantas veces, gracias a esa essencia del humor que cuenta verdades. Los pies de imagenes son brutales.

  43. Laurielle Says:

    ¡¡¡Lord Urko conoce el secreto del ku, ku, kuuuu!!!

    Y sí, yo soy la idiota que se mata a estudiar mientras el resto de mi clase prepara chuletadas, pero confieso que en aproximadamente el 60% de los exámenes me pasa algo así:

    -Joder, tengo la cabeza rellena de shares, audiencias y porcentajes, no doy para más…
    -¡Lauri, Lauri! ¿Qué pone en tus apuntes de (rellénese con un espacio a elegir. Por ejemplo, teoría comunicativa de Grunig)?
    -¿Eh? ¿Qué? ¿Eso lo hemos dado?
    -Que sí, mira, lo nombró un día de pasada, yo tengo que…

    Examen. Primera pregunta: Teoría comunicativa de Grunig. Dos puntos.

    Y olé mis huevos, porque la histeria preexaminal de la gente que me rodea me ha salvado dos, tres y seis preguntas.

  44. websurfer Says:

    Serás…
    Dejo de estudiar las oposiciones y entro para leerte y relajarme un ratito..¿para ver un post sobre los exámenes?

    ¡Randy dimisión!

    PD: El domingo me examino, así que voy de los nervios. Por cierto, si os gustó selectividad, esperad a hacer unas oposiciones, con gente llorando, atascos para llegar a las aulas y depresiones varias. Es como la selectividad pero todo condensado en un día.

  45. d3tc3f1n Says:

    Justamente tengo clases en verano!! :(
    vale!! a esudiar un poco extra q no?

  46. Lady Salmakia Says:

    Cierto como la vida misma. A ti te trajo Coca-Cola sin cafeína para pasar la noche, a mí mi madre me trajo una tarta de queso para “mantenerme despierta” mientras estudiaba citología… Evidentemente, no dio resultado XD porque estudiaba 5 minutos y luego empezaba a comer, y para acompañar encendía la tele… Y así dos horas. Total, un 4’7, podría haber sido peor. Pero, eh! Te entiendo, yo también echo de menos los exámenes, aunque si bien es cierto no volvería a ellos XDDDDD.

    Y no, la gorra hacia atrás ya no es juvenil, ahora es juvenil llevar la gorra sobrepuesta como si la hubieran dejado caer tal cual sobre la cabeza.

  47. JonatanFG Says:

    Este articulo te ha quedado de lujo.

    Es que es asi, no podias haberlo descrito mejor.XD

  48. carnitos Says:

    JAJAJAJAJA oye amigo pero que me tirado de la risa que es gusto con este articulo y solo llevo la mitad!!!
    mira que este fragmento desperto a media cuadra en mi colonia cuando me carcajeaba de la risa,

    …Se hacen cursillos enteros para las jodías técnicas, como si uno necesitara treinta horas para saber que haciendo acrónimos se estudia más rápido que no haciéndolos. Cultura general, macho. Las técnicas de estudio son como los culos: Cada uno tenemos uno y, aunque estamos contentos con él, nos gusta más el del vecino…

  49. glog Says:

    ramén!

  50. Draug Says:

    Yo hace tanto que ya no hago exámenes… Dos semanas, para ser más exactos. :P

    Pero vamos, que todo lo que dice Randy es bien cierto. Más que nada porque yo he sido testigo y cobaya (sí, he tratado de estudiar con música y NO, no es efectivo).

  51. El ke solo leia Says:

    Y o llevo algun tiempo mas sin hacer examenes(Pueden sumar todos sus tiempos me parece)pero casi me alegra ver que nada cambia,me hace sonrreir con ¿nostalgia?Na,creo que es un poco de mala leche.

  52. Roberto Says:

    Todo verdades como templos. Casi ha hecho que me entre nostalgia por los exámenes, pero no, qué va, la verdad es que no los echo nada de menos y eso, creo, es la única mentira de su post. No me creo que usted los eche de menos tampoco. ¿Y no le ha pasado que, ahora que no hace exámenes, sueña recurrentemente que tiene que hacer uno? A mi me pasa y no vea, es peor que cualquier otra pesadilla, incluso que aquellas que incluyen monstruos devoradores de carne humana, y cuando me despierto siento un inmenso alivio y una alegría renovada por tener que hacer cualquier trabajo que no consiste en estudiar o hacer exámenes a lo largo del día.

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