Archive for 17 octubre 2007

Todos cometemos errores (2 de 2)

octubre 17, 2007

En episodios anteriores de El blog de Randy…

[Sintiéndolo mucho, no he tenido oportunidad de resubir los videos a Youtube. Si estás leyendo esto desde el post 200, algún día lo haré. Lo juro]

¡Randy intenta guionizar, dirigir, producir y editar su propio corto proyecto de fin de carrera, pero parte de su grupo se pone en su contra! ¡Se necesitaron siete iluminadores para dar a luz (he he, juego de palabras) Amateur snuff, el cortometraje que acabaría con la carrera de Randy antes de empezarla! ¡Bateos de cabeza, horas de insomnio, focos explotando, actores menores de edad que llegaban tarde al rodaje! Hoy, por fin, las imágenes de lo que resultó siendo ésta jodida obra de arte. Dos meses para filmarla. Un mes para editarla. Quince minutos de tedio. Y ahora, el capítulo de ésta semana.

Después de rodar como pudimos el corto, entre presiones de todos los lados (a saber que tu corto está siendo una mierda no ayuda el caminar por Bilbao y encontrarte al pedazo de equipo de rodaje de tu misma clase comentándote que están haciendo un fabuloso musical que ríete de Chicago) y con un equipo que no obedecía al director (situación real: “Por favor, haz que la cámara haga un contrapicado porque tenemos que hacer un travelling algo complicado y vamos apuradísimos”. Cinco minutos después, la cámara estaba picada encima de una mesa. “No, es que he pensado que así igual molaba más”. Dios mío), llegó el momento de editar el corto.

Como todo el mundo sabe, o debería saber, o no, un corto debe ser editado por el editor en sí, por el director y, en nuestro caso, por la script (porque nos caía bien más que otra cosa). La cosa iba de muerte, rápida y eficiente. Los problemas de rodaje parecían disiparse gracias a la gran labor de nuestra editora, y en nada teníamos editados los primeros cinco minutos. El arcoiris aparecía, las nubes se iban, sonreía al fin. Hasta que, de pronto, alguien llamó a la puerta. Efectivamente. Sí, amigos. Los siete iluminadores del apocalipsis querían editar el corto, basándose en la premisa de que “todos tenemos derecho”. Y de que yo no hice nada especial para estar ahí. Que quien me había creído.

Toma. Hala. Ya sabéis, niños, que escribir un guión, producirlo, dirigirlo y dar el cien por cien sin dormir durante meses no es absolutamente nada. Iluminar sí que es difícil, arduo y duro. Cabreado con todo y todos, y sin dirigir la palabra a nadie hasta una semana después (para calmarme un rato) me marché a hacer el proyecto de videocreación, Cin’em’up (mucho mejor, por cierto, de lo que fue el corto). Cuando volví a ser yo mismo, la sorpresa fue mayúscula. No sólo se habían reeditado esos cinco minutos perfectos, sino que además ahora había CORTINILLAS DE ESTRELLA (os lo juro, y no era ninguna referencia) en cada plano. No, no os lo podeis imaginar sin ver las dos que se nos colaron en el montaje final. Imaginaos esto durante quince minutos.

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¿Sabeis esos días…?

octubre 16, 2007

¿Sabeis esos días en los que uno tendría que haberse quedado en la cama? Bueno, hoy tocaba hablar de Viernes 13 parte IV, que es un peliculón con todas las de la ley. Vale. Pues no sólo los videos estaban medio minuto desincronizados, por lo que subirlos a Youtube ha sido una pérdida total de tiempo (si quereis los pongo, pero vaya, no van a tener ningún sentido), sino que los cuatro folios escritos poniendo la película a parir se han borrado del todo. Toda una mañana escribiendo para nada. Sigh. Nada, que hoy os quedais sin artículo. Con la de cosas que había que decir sobre la película, maldita sea. El niño del exorcista, las tetash, Gollum, el chico impotente…

Qué rabia, dios. Bueno, para que ésto no quede tan sosainas, frío y rabioso, me voy a poner cara, que no se diga. El otro día me preguntó Félix en qué programa de la tele salía antes, yo le contesté, él se emocionó, bueno, esas cosas que pasan. Ale, hoy peli no hay, pero podeis criticarme a gusto. No, yo no soy el gafapasta. Ya me gustaría.

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Crossovers inolvidables: Sonic contra Sabrina

octubre 15, 2007

Sonic vivió tiempos mejores. Desde el Sonic Adventure, en 1998, no ha vuelto a hacer un juego decente (a ver cómo se porta en el Smash bros, que hay ganicas) y los Sonic en 3D han hecho que los fans del erizo azul le fueran dejando poco a poco en la estacada. Por suerte, para evitar el descalabro absoluto, en 1993 (año en el que aun estaba en pleno auge) se alió con Archie Comics, la editorial del mal. Dejad que os explique algo sobre Archie Comics: Se trata de la editorial más rastrera del mundo de los cómics, dispuesta a coger personajes de cualquier lugar y transformarlos en personajes adorables gracias a su plantel de dibujantes y escritores mal pagados y que nunca serán reconocidos. O sea, son capaces de coger a las Tortugas Ninja y hacer historias sobre amistad con Shredder, sonrisas y cariño regadas con pizza y Coca-cola. Archie, su serie más popular, lleva desde 1942 siendo publicada sin descanso (y aun no ha sufrido una evolución en ningún aspecto desde esa época). De Archie surgió Sabrina, la bruja adolescente (sí, amigos, sí, la serie vino del cómic) y un montón de series secuela que aun siguen vendiéndose. Y con el dinero que ganaron, de manera indiscriminada, empezaron a comprar licencias destrozapersonajes entre aquellos que estaban en saldos, desde Street sharks (sí, por lo visto se podían destrozar aun más) hasta Los picapiedra o Scooby Doo. Y por supuesto, nuestro querido Sonic y sus secuelas (entre ellas una serie de Knuckles, que no puedo imaginarme por qué fracasó. ¡Todos queremos a Knuckles!).

Nos plantamos así a finales de 1999, con el personaje agonizante y dispuesto a aceptar cualquier cosa. Los de Archie comics se acercaron a su casa con una caja llena de dorados, dorados anillos, y una oferta que no podría rechazar: Un crossover con Sabrina, la bruja adolescente. La serie de televisión de ésta estaba a punto de terminar y el paro la acuciaba. Un crossover con Sonic era lo más sensato que le habían propuesto en meses, así que ambos aceptaron. Medio número de Sabrina y medio número de Sonic es todo lo que podrían llegar a soportar el uno del otro. Y así surgió Chaos crossover!, un cómic que los fans de ambos personajes aun recuerdan. Entre lágrimas.

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Las peores series de la historia: Del Capitán Agradable a Hitler

octubre 11, 2007

Ya va siendo hora de hablar aquí de series absurdas. No, no estoy hablando de series pésimas como Los vigilantes de la playa o El coche fantástico, no. Esas tenían su punto y son series míticas de la historia de la televisión. Me refiero más bien a esas series cuya premisa traspasa los límites de lo humanamente aceptable (o sea, aceptamos que el cerebro de un ex policía tiroteado se puso en un coche, aceptamos casi cualquier cosa). Hoy vamos a hablar de policías rockeros, madres convertidas en coches, telecomedias nazis, secuelas absurdas y el superhéroe más GENIAL! de la historia. ¿Creías que Jesucristo cazavampiros era chungo? No habéis visto nada aún.

Heil Honey, I’m Home!: Es difícil imaginar cómo las Asociaciones De Gente Aburrida podrían quejarse más de lo que hicieron con ésta serie. Uno podría hacer una telecomedia sobre un niño disminuido física y psiquicamente al que un perro leproso le come el cerebro en todos los episodios, cuyo padre, Stalin, pegara a su mujer y se enorgulleciera de ello, y no causaría tanto pavor como causó en su día Heil Honey, I’m home! Corría 1990 y nadie se esperaba algo similar a ésto, una comedia adelantada a su tiempo, una obra de arte, maestra. Su argumento, capaz de conseguir que la serie fuera eliminada tras sólo una emisión, es sencillo y fantástico: Adolf Hitler y Eva Braun viven en un vecindario a lo Wisteria Lane, al lado de una pareja de judíos con los que empiezan llevándose fatal pero de los que pronto se harán amigos.

No me negareis que da para miles, millones de chistes nazis. Los vecinos judíos preparando el horno para quemar algo, Hitler asistiendo a Hannukah, los vecinos judíos dándose cuenta de que Hitler quiere exterminarles y recriminándoselo…las posibilidades son tan infinitas como crueles y fabulosas. Sólo se ha conservado su primer episodio, en el que se echa en falta más humor negro y para el que, para verlo es necesario, no vamos a negarlo, tener muchas agallas, porque es malo de solemnidad. Los chistes malos están a la orden del día (Soy un Hitler muy muy malo), pero apuntaba maneras. ¿Quien cojones vería Friends teniendo una telecomedia sobre nazis en la cadena de al lado? Injustamente cancelada, sus fans pedimos el retorno inmediato, en DVD, videojuego, lo que sea. Aunque sea en película. El hundimiento 2. En fin, ante vosotros, el primer episodio completo de Heil Honey, I’m home! No me deis las gracias. Tampoco me tireis piedras si me veis por la calle. Duelen.


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Todos cometemos errores (1 de 2)

octubre 10, 2007

Pues sí. Hoy no tocan ni videojuegos, ni pelis malas, ni próximos estrenos, ni nada. Hoy os hablaré un poco de una horrorosa etapa de mi vida ¿Vosotros conoceis esas anécdotas de rodajes en los que todos terminaban pegándose entre sí? ¿Las míticas broncas entre Billy Wilder y Marilyn Monroe? ¿Aquella que dice que dispararon a Brandon Lee con una bala de verdad y le dejaron para los restos? Agua de borrajas comparado con lo que terminé sufriendo en el rodaje de nuestro primer corto profesional. ¿Preparados para una historia llena de celos, mala baba, malos actores y menos presupuesto? ¿No? ¡¡Pues os fastidiais!! ¡No haber entrado hoy! Lo mejor será empezar por el principio de los tiempos: En febrero de 2006 el final de la carrera empezaba a vislumbrarse. Para el que no lo sepa, Comunicación audiovisual, más que una carrera, es una competición de egos. Hay pequeños grupitos llenos de orgullo llenos de personas que pueden trabajar juntas, pero cada una de ellas cree que es más inteligente que el resto y que es capaz de realizar cosas que sorprenderían al propio Spielberg. Y ahí estaba yo, con el ego más inflado que nunca gracias a mi repentina aparición semanal en televisión, pensando en qué ocurriría si hiciera un Battle royale con el resto de mis compañeros. Puede que esa fuera la idea germinal de todo lo que pasó después. Un profesor, el bueno de Edorta Arana, nos anunció entre nervios (más él, que sabía lo que se le venía encima, que nosotros), que había llegado el momento de rodar nuestro corto, que hiciéramos cada uno un guión, todos leeríamos el de todos y eligiríamos los cuatro mejores para hacer cuatro cortos. Yo, como no podía ser de otra manera, me acordé el mismo día de entrega por la mañana (como hoy, que escribo ésto en pijama a las dos de la tarde), por lo que, aun con las legañas molestando, escribí lo primero que me vino en gana y, sin corregir ni nada, lo entregué. Cuando el profesor vino a felicitarme por la frescura del guión, sentí que algo fallaba. ¿Frescura? ¿De qué demonios trataba mi guión? Sin acordarme de lo que había escrito apenas seis horas antes, lo volví a leer, empezando por el título. Amateur snuff.

Imaginaos ésto a trompicones, con la cámara ladeándose cada dos por tres, música de peli porno por encima, y quizá llegueis a comprender lo que fue ésta escena.

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Pelis chupi molonguis: High school musical

octubre 9, 2007

El otro día, la buena de Melorra, uno de esos talentos a descubrir, empezó a contarme High school musical basándose en los anuncios de Disney channel que había visto: “Esto es un chico guaperas que quiere cantar para ligarse a una tía. Pero resulta que el padre es un ex jugador de baloncesto frustrado o algo así y no le deja cantar, y al final todos aprenden a ser ellos mismos mientras cantan estupideces”. Y qué queréis que os diga. La verdad es que podría dejar ya mismo de contaros la película, porque la amiga la definió perfectamente sólo con haber visto tres o cuatro promos. High School musical es, basicamente, la película más felizmente previsible que he visto en mi vida. Los malos son de cuchufleta, la gente es totalmente feliz, las cosas pasan sin motivaciones y a nadie le importa demasiado ningún sentido de la película.

Ahora, imaginaos un bello mundo donde la gente es feliz en el instituto, los profesores te sonríen al pasar, el bullying no existe, la gente fea es quemada para no ser vista, todo el mundo tiene padres millonarios y no hay punto medio: Eres un estereotipo andante o no existes. ¿Ya? Pues Disney nos ha convertido ese mundo en realidad gracias a High school musical, la película que unió a Zac Efron y Vanesa Hudgens hasta que rompieron por culpa de aquellas famosas fotos de la muchacha que ya puse en el blog hace un par de semanas (buscad, buscad). Ya se sabe que cuando medio mundo ha visto desnuda a tu novia, la cosa empieza a perder encanto. En fin. Nuestra historia empieza en verano. Un verano en el que, por supuesto, se da importancia a las cosas que DE VERDAD tienen importancia.

Eso, coño. Qué manía con leer e intentar ser culta. Habiendo una fiesta, vas tú y te quedas leyendo intentando ser algo el día de mañana. Me encanta la actitud de la madre, deseando que su hija moje de una vez (será por falta de candidatos) y preparándole vestiditos de gala cuando ella sólo quiere ser una nerd (la nerd más bella del universo, por cierto). Es como mis compañeros de instituto cuando les querías explicar que preferías quedarte en casa viendo una peli antes que salir a emborracharte con perfectos desconocidos. En fin, ésta chica es Gabriella Montez, una chica latina que domina el inglés perfectamente (porque, obviamente, no existen los latinos tontos en esta película), y la única presentación de personaje que tenemos es ésta: Es una chica que lee, luego debe ser inteligente. Ya si llevara gafas, sería tremendo.

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Personajes a los que patearía: SPORTY

octubre 8, 2007

La nostalgia es un poco hija de puta y nos juega malas pasadas. En serio, ¿habéis vuelvo a ver Los aurones? ¿O Los trotamúsicos? Vive dios, incluso los sacrosantos Fraggle rock se han visto demasiado alzados por la nostalgia y la temida y horrorosa frase “Ahora los niños no tienen buenos dibujos para ver”, como si Los fruittis y Delfy fueran el Santo Grial de la animación infantil. La verdad, qué quereis que os diga. Ojalá en mi infancia hubiese tenido Pocoyó e Invasor Zim. La nostalgia nos hace ver lo que no era. Ya vereis como en diez años añoramos Salsa rosa. Pero si en algo la nostalgia tiene peso decisivo es en los cómics. Igual que nuestros padres añoran el TBO clásico y Esther (que, por cierto, es un truño sólo comparable con…Las nuevas aventuras de Esther) y en el futuro nuestros hijos añorarán Detective Conan y Naruto, nosotros, la generación de los 80, añoramos los viejos Supermortadelo y similares publicaciones putrefactas de ediciones B.

Y no es para menos. Entre sus páginas se escondía todo el saber que un niño de seis años podía abarcar: El tremendo Hugh el troglodita, la repelentísima y hostiable Montse, la amiga de los animales, los sosos Segis y Olivio, la demasiado compleja Deliranta Rococó (de la que todos recordamos su historia larga Deliranta Superwoman), la excelente Los especialistas (de un Maikel pre-Seguridasosiá), los geniales Tranqui y Tronco, El profesor Tragacanto, Mortadelo y Filemón cuando aun eran buenos, Anacleto (lo mejor de Vazquez está aquí y en Gente peligrosa), La panda, Agamenón (igualico igualico…), Superlópez…Y entre todos ellos destacaban dos nombres: Uno por su originalidad y loca diversión, otro porque hasta nosotros nos dábamos cuenta de lo horroroso que era lo que estábamos leyendo. Uno era Cera, con su obra maestra Pafman y su menor Doctor Pacostein. El otro, Ramis, cuya obra maestra era, sí, amigos, ni más ni menos que…

Sporty comenzó a finales de los años 80 (el primero que tengo es del 88, me parece) y duró hasta mediados de los años 90, donde su personaje dejó de tener gracia incluso para quienes antes se partían de risa con sus tonterías. El personaje comenzó siendo un obseso del deporte, cambiando cada semana de traje, pasó a ser una parodia de sí mismo que sólo buscaba el amor de Renata, y terminó siendo otra vez un deportista en sus últimos (y aburridísimos) suspiros de vida. El culpable de todo ésto era Ramis, al que después conoceríamos por hacer quince páginas en cada Super Mortadelo y por crear a Estrellito Castro y al gran Alfalfo Romeo (Mal lo tiene nuestro amigo para estar junto a Julieta/Seguro que lo consigo en la próxima historieta), que ya daba una muestra de su GENIAL! talento para el dibujo y el guión.

Vamos al marrón. Hablando claro, amigos: Sporty era una puta mierda. Y no es que lo diga por decir, es que el pobre personaje no tenía una personalidad definida, los personajes cambiaban de forma de ser de una tira a otra, como si nos estuviésemos leyendo historietas diferentes. Renata tan pronto era el amor imposible de Sporty como su novia de años, Sporty tan pronto era un genio del deporte como un tipo que no sabe lo que es un balón. De pronto, Ramis un día escuchó la palabra “Logroño”, le hizo gracia porque rimaba y decidió usarla en todos y cada uno de sus cómics porque sí. Así, Sporty de pronto se hizo logroñés y se juntó con gente con nombres raros (ya que el cómic no hace gracia, por lo menos que lo hagan los nombres): Mamerto y Mafrune. Mamerto era un secundario sin personalidad que absolutamente nadie recuerda (ese tipo con gorra y los dientes salidos…sí, ése) y Mafrune…ah, Mafrune.

Mafrune era un personaje que tanto Cera como Ramis (los polos opuestos se atraen, dicen) usaban continuamente en sus obras. Tan pronto era el jefe de Pafman como el padre de Renata como un aventurero en busca de tesoros como el malo de alguna historieta. Curiosamente, era el único personaje con diseño fijo en las historias de Sporty, porque el resto variaban cosa mala: Mamerto pasaba de ser calvo a tener pelo, Renata de tener tetash a no (por no hablar de su altura o sus labios, que cada vez eran diferentes), la abuela de Sporty a veces tenía gafas, cuando le apetecía…Por lo menos el protagonista siempre tenía el mismo pelo de punta, más que nada porque la gente le identificaba sólo por éso. Sporty eran dibujos hechos en cinco minutos, pero siempre serán mejores que sus guiones, realizados en tres minutos por un mono bizco.

Me explico, no vaya a ser que el amigo Ramis me demande por injurias o asin. Los chistes de Sporty eran lo peor entre lo peor. O sea, si rebuscas en la inmundicia de los chistes, dejas a Jaimito Borromeo a un lado y a los matrimonios de Telecinco a otro y te sumerges más, encontrarás los chistes de Sporty. Ya no es que sean dobles sentidos como decir “Solfeo” y que el sol te pegue por insultarle, no. Son aun peores, muchas veces sin ningún sentido. Por ejemplo:

¿Uralita reforzada con Vernel? ¿99 en Canarias? ¿Se supone que ésto tiene maldita gracia? Si intentaba llegar a los índices de surrealismo de Cera y su nitrato de ñu lo llevaba claro. Sporty era el culmen del humor sin gracia, basando muchas veces los gags en situaciones tan exageradas y llevadas al límite que resultaban tópicas y previsibles. Por ejemplo. Viñeta 1: El entrenador les dice que hay que mentalizarse. Viñeta 2: Sporty se marcha a mentalizarse. Viñeta 3: El entrenador, cual Rasca y Pica preguntándose donde está Poochie, se pregunta dónde está Sporty. Le dicen que está mentalizándose (atención, porque el chiste está en esa palabra, por si no lo habíais notado). Viñeta 4: Mamerto y otro amigo señalan a Sporty y se ríen de él mientras dicen “Mentalizarse, qué burro”. Va, adivinen el chiste de la viñeta 5. Exacto.

Fijaos en la sonrisa de Sporty: ¿Es de inocencia o de cabrocencia? Es como la Mona Lisa, imposible de saber. Parte de la genialidad de Ramis radicaba en sus dibujos donde uno no sabía muy bien qué estaba viendo, pero ya hablaremos de eso luego. Por terminar con los chistes malos, para que sufrais la experiencia de leerse un montón de Sporty seguidos, aquí hay una pequeña selección. Los que sobrevivais, os espero.


Hola, de nuevo. ¿Estais vivos? Obviamente cada dos viñetas alguien nos recordaba que Sporty era inútil, por si acaso no nos dábamos cuenta viendo sus chorradas. Pero no eran ya sólo los chistes malos y los dobles sentidos que pululaban por todas las páginas de este personajillo lo que nos hacía odiarle, no. ¿Alguna vez os parasteis a leer los finales? Y antes de que digais que sí, pensaoslo dos veces: Los recordaríais mejores. Vereis: En Sporty las cosas pasan porque sí, sin darle mucha importancia a nada ni buscarle un sentido argumental. Imaginaos la situación: Una chica de una tribu pide la mano de Sporty…¡¡para comérsela!! [¡risas!]. Mamerto, mientras, está noqueado, por lo que no puede actuar. El cocinero dice que cocinará a Sporty, y, de repente, el gran final:

No nos preocupábamos

¿QUÉ? ¿Cómo demonios se ha recuperado Mamerto, se ha cargado al cocinero, dónde ha comprado una barba postiza y desde cuándo sabe cocinar sobacos de boa? ¿Por qué la chica tiene esa cara tan extraña y emite esos sonidos orgásmicos? ¿Y cómo puede ser que una serpiente sepa igual que un humano? ¿Una tribu caníbal no sabe apreciar los detalles de la buena cocina antropófaga? Porque vamos, a mí ponme una chuleta y una hamburguesa y sé diferenciarlo bastante bien. Ah, que la gracia estaba en la frase “sobacos de boa”. Pues qué quereis que os diga. Gracia, la justita. Como he dicho antes, si intentaba llegar al “fustrato de cachimpú” de Pafman, lo lleva clarinete. Y como éste, todos los finales.

Ah, muy bien, estupendo. Te pones un pato como flotador, un pato que no se ahoga, haces que trague peces y después le ahogas para que los suelte. Y NADIE se da cuenta de que es un pato vivo. Estupendo, oye. Y atención al juego de palabras made in Ramis entre pato y patoso. Este tipo era un genio, maldita sea. Por cierto, no puedo dejar de destacar el sol con cara (le faltan las gafas de sol) y la gorra levantándose. Cada vez estoy más convencido de que Ramis tenía seis años al dibujar Sporty. Otro ejemplo de finales antes de la gran traca: Sporty tiene un muñequito de él mismo que -¡oh!- realmente es un muñeco vudú. Atención a lo necesitado de amor que anda el pobrecico.

A ver, partiendo de que a mí me daría mal rollo que mi novia se besara con un muñeco tan feo. La muñecofeofilia está a la orden del día. Sporty, tío, que no hay para tanto, que es un besico casto en la mejilla. Andas más quemado que Nacho Vidal con tres meses de abstinencia, ¿eh? Y para colmo, tienes que dormir con el bueno de Mamerto, el pringadete de turno que tiene que aguantar al amigo con novia. Ay, pobre Mamerto. ¡Injusticia! ¡Injusticia! En fin. Aunque no lo creais, a veces Ramis no sabía cómo terminar una historia, yo qué sé, Mamerto convertido en zombie o la abuela de Sporty convirtiéndose en el Yeti. Por suerte, siempre le queda un inteligente recurso nunca antes usado. Un final de historia apasionante, increíble, simplemente GENIAL!

Toma ya. La mitad de las historias eran pesadillas, con lo que se demuestra que en Logroño deben pasarse el día durmiendo. Pero no sólo éso. A medida que las historias iban pasando, Sporty se quedaba sin nada de lo que hablar. Y por ello Ramis cayó en el recurso fácil: Copiarse a sí mismo. Ojo, fácil pero en el que nadie pareció reparar. Y así surgieron estas dos historias. Atentos a la sonrisa de Sporty en la primera viñeta:

El público comenzó a votarle negativamente, y para levantarle, había que hacer algo. Tras meses de dudas, Ramis cogió un cómic de Marvel de los 90 y lo vio claro: La solución era un crossover con personajes de su colega Cera. Pero dibujados por él y con guión de él. ¡¡Risa asegurada!! Así, pudimos ver a Sporty con Pafcat…

…con Los xunguis, en una habilidosa estratagema comercial (no, no corrais a por el álbum, está agotado)

…o, en un intento sutil y arriesgado de hacer humor inteligente, con el doctor Pacostein.

Ay, gas pedorreico. Es que me mondo. Por cierto, más adelante en esta historia, Felipe González era atacado con gas pedorreico y salía por la ventana tirándose ventosidades. ¡Lo que se perdió El jueves en la época, oiga! Este humor sutil de Ramis era típico de sus historias. Todos sabemos que hace mucha más gracia un tío tirándose un pedo que los Monty Python (por eso ya ni se esfuerzan en hacer buena televisión), y Ramis lo sabía. Y rizaba el rizo. O sea: Si se plantea la siguiente situación…

Cualquiera lo dejaría ahí, ja, ja, el supositorio es grande. NO. Hay que pensar a lo Ramis, hay que ser un genio creativo, un mago del humor. Hay que aprender a darle la vuelta a las cosas. A ver, un doctor feo tiene un supositorio enorme que ha usado para que Sporty se levante y corra de miedo. No hay motivo para no seguir con el chiste una viñeta más.

¡¡Uooouops!! ¡¡Ese es mi Sporty, coño!! En fin, ya os estareis dando cuenta del nivelazo que tenía Ramis en cuanto a guión y dibujo. Que no es ya que pareciera dibujado por mi primo de siete años, es que parecía dibujado por mi primo de siete años tirado en la cama con grave congestión nasal. Pero incluso Ramis podía superarse. ¿Os acordais de cuando el doctor Connors se convertía en el Lagarto? Ramis lo mejoró con creces. Atentos a ésta transformación de Sporty:

¡Y sobre todo, no os pregunteis por qué de repente tiene ropa de nuevo! Lo curioso es que Ramis podía dibujar bien, como demostraba en las portadas de los Olé! de Sporty (hay tres, que yo sepa). Otra cosa es que éstas portadas fueran apreciadas por la ONU precisamente. Atentos a ésta muestra del humor Ramis, más propia de imageboards que todos conocemos (y que no nombro por las reglas 1 y 2 de Internet, ya sabéis) que de la Super Mortadelo. Kofi Annan estaría orgulloso de ésta portada y de la integración por la que Ramis luchaba. Blancos y negros jugando apaciblemente al baloncesto y…

…y…y…y como íbamos diciendo, que sí, que Sporty, allá por el 95, se quedó definitivamente sin temas. Y pudimos asistir a la muerte del personaje. Y es que sus historias dejaron de tener gancho, dejaron de tener CHISTES, para convertirse en una simple recreación de un partido de fútbol de cualquier domingo. Ramis parecía no enterarse de que los que leíamos Sporty no éramos precisamente futboleros. Pese a todo, por alguna razón realizó esta historia (click para verla en grande):

Que culminaba con un beso a Renata.

Ya me dirás la gracia de todo ésto. Obviamente fue el final absoluto del personaje, que acabó hundido en la miseria. Ramis, junto a Cera, siguió con su cómic de Los xunguis (decentillo sobre todo por el dibujo de Cera) y con las nuevas aventuras de Zipi y Zape, tan aburridas como las de sus predecesores. No es que no tuvieran un voto de confianza de nadie, es que nadie quería más Zipi y Zape. Ahora no sé que ha sido de Ramis. Me gustaría pensar que es la mente creativa tras Escenas de matrimonio y sus inteligentes dobles sentidos, creer que Sporty nunca murió, que sigue vivo en la mente de un genio como él. Personalmente, éste es un dibujo hecho por mí, homenaje al gran maestro y a sus inteligentes chistes de doble sentido. Gracias por todo, Ramis. Gracias por todo, Sporty. No volvais nunca, gracias.

¡¡Hijos de puta morbosos!!: Noticias y tetas

octubre 5, 2007

¿Qué tienen un común un enano, Son Goku, una bajada de precio, el sexismo y el cine de terror? Bueno, que Son Goku puede ir haciendo chistes sexistas con Krilin mientras van a ver una película de terror aprovechando que han bajado el precio, ¡¡pero tambien que forman parte de las noticias de la semana!! ¡¡Las habreis leído en más sitios, pero ninguno de ellos se había metido con House el día anterior!!

LUCES, KAMEHAME…¡Y ACCIÓN!

Pues sí, después de tanto tiempo que sí que no, finalmente los de Jolibú han dado luz verde a la película sobre Bola de dragón. Sí, hombre, esa que ofrecieron a Amenábar (¡) y que todos estábamos deseando que dirigiera Spielberg. Al final, ni uno ni otro: la dirigirá James Wong, un director que me da tanta fiabilidad como Pocholo Martínez-Bordiú. Realizador de ese truño que es El único y de la primera y tercera partes de Destino final (que no he visto), Wong parece que, salvo nueva orden, será el que nos cuente las aventuras de Goku, Piccolo, Bulma y compañía. Ahora bien, ¿qué saga adaptará el buen muchacho? Ese es otro cuento.

¿Goku de pequeño? ¿Los supersaiyan? ¿Piccolo? ¿Freezer? ¿Célula? ¿Boo? Personalmente creo que lo ideal sería adaptar la saga de Goku pequeño, Piccolo y Vegeta todo en uno, dejando la puerta abierta a una futura secuela más basada en Vegeta y su cambio contra Freezer. Y que todo acabe en una tercera parte con Célula, Goku muerto y la gente en la tierra tan feliz. Y a Boo que le vayan dando por su grasiento culo rosa. Por supuesto, nada de ésto se cumplirá, Goku resultará ser Jackie Chan, se sacarán un enemigo inéditode la manga y toda la sangre del manga aquí resultarán ser simples rasguños(y de ellos saldrán flores felices). Ay, si es que hay cosas que nunca se deberían hacer. Chuck Norris como Piccolo YA, coño.

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Jaus o el tedio

octubre 4, 2007

Ya es hora de que alguien lo diga, que se plante delante de un auditorio, abra la boca y le caigan piedras de todos los sitios por no tener ni idea de televisión, bla, bla, bla. Pero hay que hacerlo. Vereis. House es un coñazo. Ya está, dicho queda. No lo digo por decir, bueno, en realidad un poco sí, más que nada porque sólo he aguantado cinco episodios, entre ellos Tres historias, el mejor de la serie y el único que reconozco como interesante. Lo siento por los fans de Gregory House, el Sherlock Holmes de la medicina, pero ésta serie es repetitiva hasta la nausea, hasta el punto de que uno no sabe si está viendo un episodio repetido o es nuevo, porque las tramas no avanzan en absoluto.

Es el llamado efecto CSI (cojonuda serie en su primera temporada que debió quedarse ahí, sin Miami ni NY ni Londres ni El comisario): Cada episodio es igual que el anterior, y a su vez es igual que el siguiente. Si te lo pierdes una semana, lo máximo que te habrás perdido es un besito entre un par de secundarios. A ver, a todos nos ha llegado el famoso mail explicándonos cómo es un episodio de House, pero es que tiene toda la razón. Primero, una persona cae al suelo en medio de una actividad cotidiana: mientras hace la comida, en un partido de beisbol, mientras tiene sexo (para quien esto sea cotidiano, snif)…, va al hospital o le llevan, House le suelta cuatro borderías, pregunta a su equipo, se equivoca en el diagnóstico, pero luego resulta que no, que sabe lo que es, le salva, fin. A veces no le salva y nos ponen un plano de House pensando, para que veamos que tiene humanidad, corazoncito y eso. Con ésta base, el equipo de veinte guionistas se pasan toda la semana pensando cinco frases bordes que pasen a la historia (¡No es un bebé, es un tumor! [risas]) y ale, listo para grabar.

Tiene gracia porque es respondón. Ale, ya os he contado el secreto de la serie. Todos a casa.

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¿Tetas o culos? (+18… supongo)

octubre 3, 2007

Vale, éste será el post más corto hasta la fecha, más que nada porque el sábado pondré uno de esos largos-largunos que no hay Cristo que se lea entero y no lo he podido acabar para hoy. Así que me dedicaré a la polémica que ha asaltado ultimamente éste sacrosanto blog. ¿Nos ha denunciado la gente creadora de Ratatoing? ¿No hemos comprado acaso originales los CD de Harry and the Potters? ¿La pluscuamperfectialidad en segundo plano de Kubelka ha sentado mal a quienes buscaban una abstracción superior del yo humano empírico? No, amigos. Somos como somos. ¿Tetas o culos? La votación sigue abierta, seis tetas por un culo. Tiene razón Lord Urko, somos unos cansos, pero el dilema está en la calle, la gente quiere saber. ZP está planteándose seriamente llevarlo a debate al congreso de los diputados. ¡Voten! ¡Voten!

Y perdón por éste post. El sábado, uno bueno, prometido. Y mientras tanto, éste post sin fotos para poder diferenciar las dos opciones no vale nada.

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